Radamel brilló junto a Cuti y Roberto Carabajal en una noche mágica del Festival de la Chacarera
Plaza Añoranzas fue mucho más que un escenario: se transformó en un espacio vivo de emoción, identidad y orgullo santiagueño. En una noche maravillosa del 55° Festival Nacional de la Chacarera, Radamel, el niño cantor de Suncho Corral, se lució con un repertorio profundamente arraigado en el folclore tradicional, acompañado nada menos que por dos gigantes de la música popular: Cuti y Roberto Carabajal.
#Radamel, el niño cantor de Suncho Corral, se lució con un repertorio profundamente arraigado en el folclore tradicional, acompañado nada menos que por dos gigantes de la música popular: @CutiyRoberto Carabajal @FestChacarera pic.twitter.com/aeNmk8ctaq
— Periódico Sur Santiagueño (@InfoSurSantiago) January 3, 2026
Con una naturalidad que conmueve y una voz que despierta aplausos sinceros, Radamel subió al escenario como invitado especial y se ganó el corazón del público desde la primera chacarera. Su presencia, cargada de inocencia y talento, fue uno de esos momentos que quedan grabados en la memoria colectiva del festival. Junto a Cuti y Roberto, el pequeño artista demostró que la tradición no solo se hereda: también se renueva y se proyecta hacia el futuro.
Desde temprano, el público comenzó a colmar Plaza Añoranzas, encontrándose con postales que trascendieron lo musical. Una intervención cultural que recreó una procesión de San Esteban recorrió el predio, despertando respeto, emoción y un profundo sentido de pertenencia. Cada rincón respiró cultura viva, esa que se siente en la piel y en el corazón.
La noche inaugural también estuvo marcada por la memoria y el homenaje. Se rindió tributo a Gómez Basualdo, y el Por Siempre Quinteto honró el legado de Mario Cecilio “Koli” Arce, reafirmando el compromiso del festival con sus raíces y con los grandes nombres que forjaron el camino del folclore santiagueño.
En ese clima de celebración, historia y encuentro, la aparición de Radamel fue recibida con aplausos cerrados, celulares en alto y miradas cargadas de emoción. Fue la confirmación de que el Festival Nacional de la Chacarera no solo convoca artistas: convoca sentimientos.
Así, una vez más, el festival no solo sonó: se vivió, se caminó y se sintió, convirtiendo a Plaza Añoranzas en el verdadero corazón cultural de Santiago del Estero, donde pasado, presente y futuro se abrazan al ritmo de la chacarera.





