Añatuya recupera la mística de la tradición y se consolida como un festival a la altura de los grandes escenarios nacionales
Añatuya volvió a latir al ritmo profundo de sus raíces. El inicio del 55º Festival de la Tradición no fue solo una apertura artística: fue una reafirmación cultural, una declaración de identidad y un abrazo colectivo del interior santiagueño a su historia. Con una primera luna cargada de emociones, el festival demostró que está a la altura de cualquiera de los grandes encuentros folklóricos del país.

Desde temprano, el escenario fue tomando calor con los nuevos talentos, las academias de danza y una grilla diversa que mostró la riqueza musical de la región. La respuesta del público fue constante y entusiasta, acompañando cada propuesta como quien sabe que está siendo parte de algo que trasciende el espectáculo.
El punto más alto de la noche llegó con la presentación del Dúo Orellana Lucca y Sergio Galleguillo, esperados por una multitud que los ovacionó de pie. Sus actuaciones terminaron de sellar una jornada inolvidable, donde la tradición se mezcló con la fiesta y la emoción fue protagonista.

La primera luna también contó con las actuaciones de Valeria Facelli, Sol Ávila, La Fuerza del Chamamé, Ismael Vargas, Baja Frecuencia, Mono Peralta, Los Masters, Simplemente José, Dale que va Chamamé y Alejandro Véliz, reafirmando el espacio que el festival le da a los artistas locales y regionales, verdaderos guardianes de la cultura popular.
Este domingo, la expectativa crece aún más con la llegada de Soledad Pastorutti, quien celebra 30 años de trayectoria y regresa a Añatuya luego de 28 años. Su presencia tiene un valor simbólico especial: aquella vez fue la encargada de entregar un reconocimiento a don Sixto Palavecino, figura inmortal del folklore santiagueño. La noche se completa con Dúo Coplanacu, Piko Frank (revelación de Jesús María), La Ranchada, Franco Ibáñez, Mema Quiroga, Eugenia González (La Voz), Martín Morales y Jorgito Farías.
El festival continuará mañana con una grilla joven y diversa, y culminará el lunes 5 con entrada gratuita, reafirmando su carácter popular e inclusivo.

Añatuya no solo organiza un festival: sostiene una tradición, la proyecta al país y le devuelve al interior santiagueño un espacio de orgullo y pertenencia. En cada acorde, en cada zapateo y en cada aplauso, el mensaje es claro: la mística está viva y este festival ya juega en las grandes ligas de la cultura nacional.





