Bandera despidió con profundo dolor a “El Polaco”, un hijo querido del pueblo
Los restos de Eduardo Groh Riemersma fueron depositados en el panteón familiar del Cementerio Municipal. Una multitud de familiares, amigos, vecinos, proteccionistas y autoridades acompañó el último adiós al fundador de El Montecito de los Canichones.
Bandera vivió este sábado una de esas jornadas que quedarán grabadas para siempre en la memoria de su comunidad. En medio de un profundo dolor, la ciudad despidió a Eduardo “El Polaco” Groh Riemersma, un hijo del pueblo que llevó el nombre de su tierra natal mucho más allá de las fronteras provinciales gracias a su incansable defensa de los animales.
Desde las primeras horas, familiares, amigos, vecinos y proteccionistas se acercaron para acompañar a sus seres queridos y rendir homenaje a quien supo construir una historia marcada por la solidaridad, la sensibilidad y el compromiso. No fue solamente la despedida a un reconocido referente social: fue el último adiós de todo un pueblo a uno de los suyos.
El oficio religioso y el responso estuvieron a cargo del presbítero Guillermo Burdet, quien acompañó a la familia y a los allegados durante este difícil momento. En la ceremonia apeló a la esperanza cristiana y a la fe en la resurrección, además de destacar la importancia de permanecer unidos para transitar una pérdida que golpeó profundamente a Bandera, a Santiago del Estero y al movimiento proteccionista de todo el país.

Luego, el cortejo fúnebre partió hacia el Cementerio Municipal acompañado por una multitud. El féretro ingresó por la avenida de la Rosa y recorrió los diferentes sectores del camposanto hasta llegar a la Cruz Mayor, donde se realizó un sentido rezo comunitario por su eterno descanso.
Posteriormente, familiares, amigos y allegados continuaron hasta el panteón familiar, donde fueron depositados los restos de Eduardo. Allí, en la tierra que lo vio crecer y rodeado por el afecto de su gente, “El Polaco” encontró su última morada.
Entre quienes participaron de la despedida estuvieron el intendente de Bandera, Jairo Javier Colanelli, y el exjefe comunal Guillermo Novara, quienes acompañaron a la familia y se sumaron al dolor de toda la comunidad por la trágica muerte del reconocido proteccionista, ocurrida tras un accidente de tránsito en la ciudad Capital.
El cariño de todo un pueblo
La masiva presencia de vecinos fue una clara demostración del cariño que Eduardo había cosechado a lo largo de su vida. Sus amigos recordaron su generosidad, su forma apasionada de defender cada causa y su disposición permanente para ayudar. Para sus familiares, fue el abrazo colectivo de una ciudad que sintió su partida como propia.
Aunque alcanzó reconocimiento provincial y nacional por su trabajo al frente del refugio El Montecito de los Canichones, en Bandera siempre fue “El Polaco”, aquel vecino cercano perteneciente a una reconocida familia de la comunidad, que nunca perdió el vínculo con sus raíces ni el afecto por su ciudad.
Su vida estuvo atravesada por una enorme vocación de servicio. Rescató y cuidó perros, gatos, burros, tortugas y muchos otros animales que habían sufrido abandono o maltrato. Cada vida salvada representó para él una batalla ganada y una nueva oportunidad para demostrar que la compasión también puede transformar la realidad.
Eduardo Groh Riemersma deja una huella imborrable. Su obra continuará en cada animal rescatado, en cada persona que aprendió de su ejemplo y en quienes decidan mantener viva la causa que abrazó con tanta entrega.
Bandera lo despidió entre lágrimas, oraciones y abrazos. Sus restos ya descansan en el panteón familiar, pero su recuerdo permanecerá para siempre en el corazón de sus seres queridos, de sus amigos y de una ciudad que hoy llora la partida de uno de sus hijos más queridos.
Imagenes de El Liberal




