Santa María del Monte: 43 años de fe y protección en el corazón del monte santiagueño
En medio de la inmensidad del monte santiagueño, a la vera de la Ruta Nacional Nº 89 y a unos 22 kilómetros de la ciudad de Quimilí, se encuentra uno de los sitios religiosos más queridos y emblemáticos de la región: la Ermita de Santa María del Monte, un lugar de oración, encuentro y peregrinación que este año celebra 43 años de historia y profunda devoción popular.
La historia de este santuario comenzó a principios de la década de 1980 por iniciativa de los sacerdotes escolapios Eduardo García Ríos y Víctor Conde López, durante el episcopado de Monseñor Jorge Gottau. Inspirados por su fe mariana, imaginaron un espacio donde los habitantes de Quimilí y de toda la región pudieran acudir para rezar, agradecer favores recibidos, cumplir promesas y encontrar consuelo espiritual.
La concreción de este sueño fue posible gracias a la generosidad de numerosas personas e instituciones. El terreno de cuatro hectáreas fue donado por la familia García Baena, mientras que vecinos, benefactores y entidades de Santiago del Estero, Buenos Aires y Córdoba aportaron recursos y trabajo para levantar este rincón de fe en medio del monte.
El proyecto fue diseñado por el ingeniero Eladio Alberto Fresia, ex alumno escolapio, mientras que la imagen de la Virgen fue tallada por el sacerdote redentorista Alberto Ulrich en un tronco de quebracho colorado santiagueño donado por Benito Molina. La escultura representa a la Virgen María sosteniendo entre sus brazos al Niño Jesús en actitud de bendecir, una imagen que desde entonces acompaña la vida espiritual de miles de peregrinos.
Antes de ser trasladada a la ermita, la imagen permaneció durante varias semanas en la parroquia Santa Rosa de Lima de Quimilí, donde fue admirada por toda la comunidad. Finalmente, el 23 de agosto de 1983 se realizó la inauguración y bendición oficial de la ermita en una jornada histórica marcada por una multitudinaria peregrinación que reunió a fieles llegados caminando, en bicicleta, a caballo y en vehículos desde distintos puntos de la región. La celebración fue presidida por Monseñor Jorge Gottau junto a los sacerdotes escolapios.
El nombre «Santa María del Monte» refleja el profundo vínculo entre la fe y el paisaje santiagueño. Desde sus orígenes, el santuario fue concebido como un lugar para pedir protección por las familias, la niñez, la juventud, los adultos mayores, los trabajadores y también por el cuidado de los recursos naturales que caracterizan a esta región del Chaco santiagueño.
Con el paso de los años, peregrinar hacia Santa María del Monte se convirtió en una tradición profundamente arraigada entre los quimilenses. Generaciones enteras han mantenido viva esta manifestación de fe, transformando a la ermita en un símbolo de identidad religiosa, cultural e histórica para Quimilí y toda la región.
A 43 años de su inauguración, Santa María del Monte continúa siendo un refugio espiritual en el corazón del monte santiagueño, donde cada peregrino encuentra un espacio para la oración, la esperanza y el encuentro con Dios bajo la protección maternal de la Virgen.





