Canal Melero: Alerta en el interior santiagueño por el desborde del río salado, preocupación y monitoreo permanente
La crecida del río Salado mantiene en vilo a distintas localidades del interior santiagueño, donde las lluvias y el avance del agua generan un escenario de preocupación e incertidumbre. Desde Canal Melero, el comisionado municipal Sergio Díaz brindó un panorama de la situación actual y advirtió sobre los riesgos que aún persisten.

Si bien en su jurisdicción el avance del agua se encuentra “controlado” gracias a trabajos preventivos realizados en los últimos días, el funcionario remarcó que existen sectores críticos donde la situación es más compleja. “Tengo vecinos que están sufriendo mucho, donde el agua ya está saliendo”, expresó, al referirse a zonas bajas y parajes vulnerables.
El fenómeno no se limita a una sola región. Según indicó Díaz, el impacto también se extiende a departamentos como Sarmiento y Avellaneda, donde numerosas familias atraviesan momentos difíciles a causa de los anegamientos, el aislamiento y las pérdidas materiales.

Frente a este escenario, desde la comisión municipal se llevan adelante tareas constantes de contención. “Estamos recorriendo todos los días y reforzando los bordos”, explicó el comisionado, destacando el trabajo territorial que busca mitigar el impacto del avance hídrico.

No obstante, el funcionario fue claro al advertir sobre la fragilidad de la situación: “Si llega una crecida importante no hay estructura que aguante”. La frase refleja la preocupación latente ante posibles nuevas precipitaciones o aumentos del caudal.
En ese contexto, Díaz valoró especialmente el compromiso de la comunidad. Resaltó el trabajo conjunto entre comisiones municipales y vecinos, quienes colaboran activamente en los operativos, ya sea reforzando defensas, asistiendo a familias o alertando sobre puntos críticos.
Hasta el momento, en la zona de Canal Melero no se registraron evacuados, aunque el monitoreo es permanente y las autoridades se mantienen en estado de alerta ante cualquier cambio en el comportamiento del río.
Sin embargo, en otras áreas ya se reportan importantes pérdidas en cosechas y animales, lo que agrava aún más el panorama para las economías locales, profundamente ligadas a la actividad rural.
Finalmente, el comisionado señaló que, si bien se detectó una leve baja en el nivel del agua, la incertidumbre continúa. “No sabemos si está bajando o si el agua está avanzando hacia otras zonas”, concluyó.
Mientras tanto, el interior santiagueño sigue atento a la evolución del río, en una lucha constante contra un fenómeno natural que pone a prueba la infraestructura y la solidaridad de las comunidades.





