La historia del sacerdote boxeador que misionó en Añatuya

Cada rincón de Añatuya tiene historia. Muchas personas vivieron sus historias de vida en Añatuya. Muchos lugares e historias de vidas aún faltan contar y aquí en ADN Añatuya estamos dispuestos a contar esos hechos. Una de ellas es la del Rvdo. Padre Eduardo O´Reilly Cassidy, un sacerdote irlandés que nació el 8 de Febrero del año 1912 y misionó en la diócesis de Añatuya. Según se pudo el Padre Eduardo nació en Irlanda y se dedicó a enseñar boxeo en EE.UU., luego hubo un cambio en su vida y decidió ordenarse sacerdote el 4 de junio del año 1953. Una vez ordenado sacerdote, tomó contacto con Mons. Jorge Gottau, primer obispo de Añatuya. Claro, inmediatamente Gottau le dijo que “si” a la propuesta misionera de este sacerdote irlandés que se dedicó a misionar en La Capital de la Tradición. “Vino a la diócesis entre el año 73 o 74., tiempo en que el Padre Paris Maponi se encontraba como párroco en la Iglesia Catedral” recuerda el sacerdote José Furlani, una persona que conoce mucho sobre la historia de la diócesis de Añatuya. El padre Furlani lo definió como “Un hombre de oración, pasaba mucho tiempo delante del Santísimo. Vivió en la Parroquia Catedral. El Padre Eduardo solía decir que tenía dos dificultades: el idioma y ser mayor de edad”. Cassidy fue uno de los sacerdotes que trabajó “codo a codo” junto a Mons. Gottau. Los años avanzaron sobre el cuerpo de este sacerdote que terminó viviendo en el Complejo Santa Rosa a cargo en ese momento de las Religiosas Vicentinas. La religiosa de nombre Zulma fue la que se encargó de cuidar al irlandés boxeador hasta el final de sus días. Cassidy fue muy devoto y propagador de la Legión de María. Visitó los barrios de Añatuya llevando la palabra de Dios, y en sus ratos libres quizás se dedicó a practicar su deporte favorito: el boxeo.El 12 de Noviembre del año 1984 el padre Cassey, lejos de su amada Irlanda, falleció con 72 años. Su cuerpo fue sepultado en el cementerio Divina Misericordia de Añatuya, en el sector ubicado a la altura del pasaje Julio Argentino Roca. Sector derecho al ingreso de la necrópolis local. Poco se sabía de él, al menos hasta ahora. Pero si caminan por los pasillos del cementerio, alguien podría colocarle una flor, encender una vela o rezar un Padrenuestro a modo de agradecimiento por tantos años de misión en Añatuya.

Fuente: ADN Añatuya https://www.facebook.com/ADN-

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