Cuarentena y aislamiento, tiempo de pérdidas y ganancias

El Lic. Kevin Pajuelo Picoli analizó el presente añatuyense en términos de salud emocional.

Añatuya atraviesa un presente difícil en relación a la pandemia de Coronavirus y ello es producto de la gran cantidad de casos positivos que se registraron durante los últimos días, razón por la cual las autoridades provinciales decidieron el aislamiento total de la ciudad.

Como la salud emocional es tan importante en épocas de encierro e innumerables limitaciones, conversamos con el Lic. en Psicología Kevin Pajuelo Picoli, quien analizó el presente añatuyense.

“Como primera cuestión se me ocurrió la idea de preguntarnos ¿Qué nos significó esta cuarentena? ¿Qué nos implicó? Si bien cada persona y cada familia lo ha vivido de manera distinta y diferente subjetivamente a nivel social, económica, emocional y relacionalmente, creo que hubo comunes denominadores a como hemos atravesado y estamos atravesando esta época de pandemia y el periodo de aislamiento”, indicó.

Para el profesional, ante la pregunta que nos significó surgen palabras en respuestas a ello. Mencionó aislamiento, privación, encierro. “Tres palabras que podemos relacionar con algo que hemos perdido. ¿Y que hemos perdido? Hemos perdido cuestiones netamente monetarias económicas, la oportunidad de encontrarnos con nuestras familias, de relacionarnos y de ver a nuestros seres queridos, otros perdimos el acceso al trabajo, de viajar, de hacer deportes, de ir a la escuela los niños y adolescentes, hemos perdidos familias y personas queridas. En fin, aislarnos, privarnos, encerrarnos, perder. Creo que esta cuarentena ha significado a gran escala la perdida de muchas cosas y esto me lleva a relacionarlo con la situación actual de Añatuya”, expresó.

“En psicología muchas veces cuando hablamos de perdidas lo relacionamos a la palabra duelo. La elaboración de un duelo suele tener tres etapas. Yo observo que en la actualidad se están manifestando las primeras dos etapas del duelo por cómo se está manifestando la gente”, dijo.

La primera etapa es la negación. A propósito, analizó: “Es una instancia donde hay minimización del problema y de la perdida, donde no hay reconocimiento total de lo que significa y donde no hay dimensión de lo que estamos viviendo. Las expresiones que la sociedad de Añatuya tuvo en esta etapa fueron “no va a pasar nada”, “está lejos”, “es una gripe” y ello llevó a vivirlo con cierta omnipotencia, a pensar que éramos intocables y que el virus no nos iba a llegar”.

Luego viene la segunda etapa descripta como de progresiva o parcial aceptación de lo que nos pasa actualmente como sociedad. “Tomamos conciencia de lo que atravesamos con el virus que ha llegado, que se está llevando a personas cercanas y queridas, que nos está tocando de cerca y donde empieza a haber ansiedad, angustia, desesperanza, desesperación, enojo con los portadores, con el virus y su origen, con las autoridades y las decisiones tomadas que limitan la posibilidad de trabajar, que afectan la economía de las familias y hasta con la misma policía”, amplió.

Paralelamente, así como ha implicado perdidas también la cuarentena a implicado ganancias. El psicólogo explicó: “Si nos ponemos a analizar, la privación, el encierro y el aislamiento ha significado una relación limitada hacía el afuera pero no hacia el adentro. Eso quiere decir que todos nos hemos visto imposibilitados de poder hacer actividades relacionadas con el mundo externo como deportes, trabajo, reuniones sociales, viajes, seres queridos y otros. Todas relaciones con el mundo externo. Paradójicamente, ha significado una apertura con el mundo interno. Estamos encerrados del afuera y no del adentro, razón por la cual este tiempo de pandemia es un tiempo propicio para pensar algunas cuestiones de la vida personal, para reflexionar, para replantearse donde estamos parados y hacía donde queremos ir, para renovar los proyectos, rever cuestione que llevábamos sin resolver desde hace tiempo. Si bien nos ha significado perdidas en muchas cuestiones importantes también nos ha posibilitado poder ganar en otras áreas o dimensiones de la vida de la persona”.

El licenciado Pajuelo ahondó en la necesidad de proteger lo externo como también el interior de cada persona para atravesar con salud este tiempo de pandemia.  “Cuando uno prende la radio, escucha un determinado programa o mira las noticias en televisión se hace hincapié en palabras cuidado, higienización, desinfección, mantención de la limpieza. Todas cuestiones referidas a lo físico como hay que cuidar el cuerpo, lavarse las manos, ponerse alcohol, desinfectar las áreas y espacios compartidos, desinfectar el baño, limpiar la casa, etc. Todo lo que tiene que ver con lo físico, fisiológico, del ambiente externo y del contexto. Eso es importante y necesario, pero eso no nos tiene que dejar de hacer ver como esta cuarentena nos está afectando a nivel psíquico, mental, emocional, anímico”.

“El coronavirus no solo afecta los pulmones, al cuerpo, a la capacidad respiratorio de la persona sino también al siquismo, al estado anímico, a la mente de una persona y repercute de manera directa en las emociones razón por la cual cuando hablamos de higiene, de desinfección y de cuidado también debemos hacer hincapié en la higiene, cuidado y desinfección de la mente, de las emociones, del siquismo, del alma, del corazón”, afirmó.

Y finalmente se refirió al rol del estado. “Es importante pensar que no solamente el estado debe respaldar y ser un estado presente en términos de políticas sanitarias, físicas, fisiológicas, ambientales y contextuales sino también se deben crear políticas sanitarias a nivel emocional que respalden y cuiden el estado anímico y mental de las personas. Si bien no está comprobado científicamente, en muchas enfermedades sucede que el estado mental y la firmeza con la cual las personas -anímica y mentalmente- enfrentan una enfermedad es determinante en el resultado. Una persona que encara un proceso oncológico sabiendo que se va a morir, se va a morir. Por el contrario, encarar un proceso oncológico pensando que quiere vivir, que se quiere curar y salvar no garantiza que pasará eso, pero juega un papel muy importante y significativo a la hora de poder generar mejorías y avances y hasta inclusive a nivel de poder sanarse de esa enfermedad”. 

Más Noticias de hoy