Los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca comenzaron su misión en el hogar de ancianos

La bienvenida fue con la celebración de la Santa Misa en la capilla Santa Rosa de Lima.

En el marco de la fiesta de San Vicente de Paúl, celebrada este domingo por la mañana en la capilla Santa Rosa de Lima, la comunidad católica añatuyense recibió a los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca, quienes tomaron posesión del Hogar de Ancianos.

La bienvenida fue mediante la celebración de la Santa Misa celebrada por el obispo José Luis Corral.

Compartimos el mensaje compartido por Mons. Corral durante su homilía.

BIENVENIDOS HERMANOS FRANCISCANOS DE CRUZ BLANCA QUE HOY INICIAN SU TAREA EN EL HOGAR DE ABUELOS SANTA ROSA.

Hoy damos gracias por San Vicente y por su carisma regalado a la Iglesia, de modo particular por el espíritu que inspiró tantas obras en nuestra Diòcesis de Añatuya, unidos al Hogarcito san Vicente y a la Escuela de Capacitación San Vicente, a las escuelas Medalla Milagrosa y Santa Margarita, al Hogar de Abuelos Santa Rosa…recordando agradecidos a las Hermanas vicentinas, Hijas de la Caridad y a tantos que en estas instituciones han servido y donado vida.

Es un gusto celebrar en familia la fiesta de San Vicente, el apóstol de la Caridad, él que se dejó transformar por el amor y dejó que tomara su vida para pasar haciendo el bien revestido por el espíritu de Cristo.

San Vicente nos enseña que quien se encuentra con el Señor y se deja interpelar por el dolor o sufrimiento del otro que repercute en sus entrañas, no puede ser indiferente ni ciego al amor.  Amar es darse y en el amor se hace presente el Señor, amar más en obras que en palabras, el amor es fantasiosos, creativo, ingenioso…busca salida, encuentra motivos para no renunciar, sabe superar todo obstáculo…, decía San Vicente, “sin palabras, el que está lleno de Cristo, solo con su presencia toca los corazones de los demás”…hoy se nos piden las obras y el testimonio cotidiano de caridad, arremangado e inclinado para servir, acompañar, consolar y anunciar a Jesucristo.

La voluntad del Padre se realiza “yendo a trabajar hoy en la viña”, en el servicio que se nos pide hacerlo de corazón y con alegría, con constancia y compromiso, el amor le da excelencia y nobleza.

El hacer siempre es humilde.

El hacer siempre es hoy, ahora.

El hacer siempre es concreto.

El hacer siempre es comunitario: cuando uno hace las cosas otros se benefician y otros colaboran.

Felices si nosotros escuchamos y hacemos la voluntad de Dios, con un si pronto y gozoso, como el de María, nuestra Madre…lo que decimos con la boca lo decimos también con las manos…

Felices ustedes hermanos FRANCISCANOS DE CRUZ BLANCA que se dejaron traer por el amor hasta nuestra Añatuya…bendito sus pies que en su peregrinación pisan nuestra tierra, recorrerán nuestras calles y visitarán nuestras familias. Gracias por aceptar la invitación de trabajar en la viña del Señor esta parcela de su Iglesia, buscando y cumpliendo la voluntad del Padre. Gracias por injertarse en esta viña, para producir aquí frutos y para compartir la misión de la alegría del evangelio, para ser testigos y promotores de la Caridad.

Acción de gracia

Antes del final de la celebración, Fray Luis expresó el siguiente mensaje:

Mi muy querido Don José Luis, Padre y Obispo, queridos sacerdotes, religiosos y religiosas pueblo fiel de Dios que peregrina en esta porción de la Iglesia de Añatuya, queridos todos. Paz y Bien.

En nombre de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, damos gracias a Dios por estar hoy aquí entre ustedes, hace un par de meses, Padre Dios por intermedio de las Hijas de la Caridad hizo posible que nosotros pudiéramos venir a ver con nuestros ojos, este pedacito de cielo aquí en el Hogar Santa Rosa. La pandemia por la cual aún no levantamos cabeza hizo que los meses transcurrieran más lento de lo habitual, hoy nuestra alegría es plena ya que gracias a él estamos aquí.

Esta casa es la casa de Dios, la casa de la Iglesia, nuestra casa la casa de todos, pues ella ha sido fruto del cariño de muchos junto al esfuerzo y dedicación. Nosotros los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca venimos a continuar lo que las Hijas de la Caridad hicieron dar una asistencia digna a aquellos que son los preferidos de Señor y miembros predilectos de su Iglesia. Por ello no podemos menos que elevar nuestra oración y decir con todos ustedes: Padre nuestro del cielo, gracias, muchas gracias porque sé que algún día escucharemos de la boca de tu Hijo y Hermano nuestro Jesucristo. “Ven Bendito de mi Padre porque te necesite y acudiste”.

Querido Padre Obispo, gracias por este gesto de fraternidad de tenerlo aquí entre nosotros, por su persona y por lo que representa. Gracias de todo corazón por el afecto que nos ha manifestado desde la primera vez que he venido a esta tierra bendita de nuestra Madre en sus diferentes advocaciones, a este pequeño grupo de laicos y fieles, que hoy han venido a compartir esta mesa en que Jesús nos lanza a esta aventura de seguir anunciándolo con alegría y minoridad.

En esta capilla nosotros los Hermanos día y noche nos reunimos para escuchar la Palabra de Dios, celebrar la eucaristía; aquí expresamos ante Dios, los sufrimientos y alegrías, la fe y la esperanza, aquí se reanima constantemente el impulso de nuestra vida de fraternidad, en palabras de nuestro Hermano Fundador Isidoro Lezcano hago eco de lo que nos decía allá por año 1995, observad que tan limpio como debe de estar el mantel del altar, han de estar las sábanas  y ropas de nuestros hermanos asistidos, tan limpia como debe de estar la capilla deben de encontrarse las sala y los dormitorios y que con el mismo fervor que con que acudiremos  a los actos litúrgicos debemos de ir a servir  a nuestros hermanos. Traed a la oración todas las inquietudes y problemas de la casa, y llevad a nuestros hermanos asistidos toda la fuerza que recibáis de la contemplación.

Gracias una vez más por soñar junto a nosotros. Cruz Blanca es una casa de puertas abiertas, una casa donde “Acogemos, Acompañamos y Transformamos”, hemos venido a esta diócesis a sumar y multiplicar, y donde nosotros no podamos llegar estamos seguros que alguien nos dirá: yo me sumo vamos, hagamos esto, proyectemos esto otro, veamos como animar y enamorar, seguir a Cristo vale la pena cada uno desde donde él lo ha llamado. Que Santa Rosa, junto a San Francisco de Asís y Vicente de Paúl derrame las gracias de Padre Dios que a cada uno de nosotros convenga.

Que el Señor, nos bendiga y nos guarde, nos muestre su rostro y tenga misericordia de cada uno de nosotros. El dirija su mira y nos de su paz. El Señor los bendiga hermanos y hermanos.

Más Noticias de hoy