Historia santiagueña: El testamento de don Juan Felipe

1820-2020 Aniversario de la Autonomía santiagueña.

Con su salud cada vez más deteriorada, el gobernador Juan Felipe Ibarra pasaba sus últimos días al cuidado de su esposa Ventura Saravia. Su médico personal es Víctor Bruland.

Con la conciencia de atravesar sus últimos días, el caudillo firmó su testamento.

Este documento comienza así: “En nombre de Dios Todopoderoso Amén. Yo don Juan Felipe Ibarra, hijo legítimo de don Felipe Ibarra y doña María Antonia Paz (…) hallándome gravemente enfermo, pero por la Divina Providencia en mi entero juicio y razón”.

Luego, como católico fiel que era, pide a Jesucristo “que por los infinitos méritos de su preciosísima sangre, pasión y muerte me perdone todas mis culpas y lleve mi alma a gozar de su presencia”.

En el 6° punto sostiene: “Es mi voluntad expresa y espontánea dejar libres y de hecho dejo libres de la esclavitud por este mi testamento a los esclavos Roque, José María y Cipriana con todos sus hijos”.

Declara no tener descendientes (aunque sí los tenía) y nombra como albaceas y ejecutores del testamento a Mauro Carranza, Manuel Taboada y a su esposa. Pide que lo entierren en la Iglesia La Merced.

Era fines de junio. Faltaban 20 días para su muerte, ocurrida a media mañana del 15 de julio de 1851.

Fuente: “La Autonomía de Santiago y sus fundadores” de Andrés Figueroa.

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