El campo vuelve a ser el gran sostén de la economía: aportará más de US$4.600 millones en retenciones
Pese a la reducción de las alícuotas, las principales cadenas agroexportadoras mantendrán prácticamente estable su contribución fiscal. El mayor volumen de exportaciones permitirá compensar la baja impositiva y confirma el papel estratégico de la producción agropecuaria para generar dólares, actividad y recursos para el Estado.
Una vez más, el campo aparece como uno de los grandes pilares de la economía argentina. Según una proyección de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), durante este año las seis principales cadenas agroexportadoras aportarán aproximadamente US$4.613 millones en concepto de derechos de exportación.
La estimación representa apenas un 1% menos que lo recaudado durante 2025. El dato resulta especialmente significativo porque se alcanzaría en un escenario de reducción de alícuotas, gracias a un mayor volumen de producción y exportaciones.
El análisis comprende los complejos de la soja, el maíz, el trigo, el girasol, la cebada y el sorgo. Se trata de cadenas que no solo generan divisas, sino que también sostienen miles de puestos de trabajo, movilizan el transporte, la industria, el comercio, los servicios y la actividad de numerosas localidades del interior argentino.
Menos presión, mayor producción
La proyección de la BCR deja una enseñanza importante: una disminución de la presión impositiva sobre el sector no necesariamente provoca una caída proporcional en la recaudación. Cuando existen mejores condiciones para producir y exportar, el incremento del volumen puede compensar la reducción de las alícuotas.
Durante el primer semestre, las seis cadenas aportaron US$1.881 millones, un 51% menos que en igual período del año anterior y el segundo registro más bajo desde 2020. Sin embargo, desde la entidad rosarina aclararon que la comparación está condicionada por los esquemas excepcionales implementados durante 2025, que modificaron los tiempos de declaración y pago de los derechos de exportación.
La menor recaudación registrada entre enero y junio podría compensarse durante la segunda mitad del año, cuando se espera una mayor liquidación de exportaciones. De cumplirse esa proyección, el aporte anual terminaría prácticamente en los mismos niveles de 2025.
El gran generador de dólares
En una economía que necesita divisas para sostener sus reservas, importar insumos, atender compromisos externos y mantener la actividad productiva, el agro continúa funcionando como un verdadero faro. Su importancia excede ampliamente el dinero que ingresa directamente por retenciones.
Cada tonelada producida activa una extensa red económica: contratistas rurales, transportistas, estaciones de servicio, talleres, comercios, industrias, cooperativas, acopios, puertos y servicios profesionales. Por eso, cuando el campo crece, sus efectos se multiplican especialmente en las provincias y ciudades del interior.
Esta realidad tiene una incidencia directa en territorios productivos como Santiago del Estero, donde la agricultura y la ganadería constituyen actividades centrales. La soja, el maíz, el trigo, el sorgo y el girasol generan movimiento económico, empleo y recursos en numerosas comunidades.
Un sector que aporta, pero necesita previsibilidad
Los más de US$4.600 millones proyectados vuelven a poner sobre la mesa el debate por las retenciones. Durante décadas, el sector agropecuario realizó un enorme esfuerzo fiscal mediante un impuesto que se aplica sobre las exportaciones y no sobre la rentabilidad efectiva de cada productor.
El campo demuestra que puede sostener su aporte aun con una reducción de alícuotas. Pero para desplegar todo su potencial necesita previsibilidad, infraestructura, financiamiento, rutas transitables, conectividad, seguridad rural y políticas que acompañen la inversión.
La Argentina no debería observar al agro únicamente como una fuente inmediata de recaudación. Debe considerarlo un socio estratégico para el desarrollo, capaz de generar más producción, agregar valor en origen y ampliar las exportaciones.
Los números de la Bolsa de Comercio de Rosario ofrecen una señal contundente: incluso con una menor carga tributaria, el campo seguirá aportando miles de millones de dólares. La verdadera oportunidad consiste en crear las condiciones para que produzca todavía más, porque un campo fortalecido significa más divisas para el país, mayor actividad para las provincias y mejores oportunidades para el interior.




