Héroes sin capa: los promotores voluntarios de INTA Quimilí

Contamos la historia de Débora Ruiz, promotora de Monte Quemado.

El brazo ejecutor del Programa Pro Huerta, implementada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación a través del Plan Nacional de Seguridad Alimentaria,  en el amplio territorio este de Santiago del Estero son los promotores, que de manera voluntaria sostienen el programa que ha generado innumerables beneficios para miles de familias.

En este difícil momento que atraviesa el país resulta clave resaltar la figura de hombres y mujeres que a diario se convierten en verdaderos héroes que cumplen su deber con abnegado compromiso. Ese es el caso deDébora Ruiz, promotora del Programa Pro Huerta de la AER Monte Quemado. Ella representa a decenas de promotores que en este tiempo acercan las semillas, visitan a las familias para capacitarlas y promoverlas y cumplen un sinfín de funciones.

Además de ser agente sanitario ella es mama de dos pequeños, Julián y Martina y hace más de 3 años se dedica a acompañar a familias en el armado de sus huertas para que estas obtengan alimentos frescos y saludables; cuiden el medio ambiente y fortalezcan la cultura del trabajo.

“A pesar de la situación crítica que nos está tocando vivir con respecto al Covid-19, Débora tomando todos los recaudos de higiene y seguridad, viajó en moto 30 kilómetros por un camino de tierra para visitar a las familias del paraje La Firmeza, en el espeso departamento Copo, haciéndoles llegar las semillas de la temporada otoño-invierno 2020, otorgados por el Programa Prohuerta del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y dejándole las recomendaciones para la siembra”, describió Constanza Gutiérrez, técnica de INTA Monte Quemado.

La protagonista de esta experiencia trabaja con un programa de la Fundación Dignamente, uno de los importantes socios territoriales de INTA Quimili, dando apoyo a familias de parajes rurales.

La Firmeza es una localidad distante a 30 kilómetros de Monte Quemado. El camino para llegar es difícil debido a lo dañado de su estado. Es un camino usado masivamente por tractores que transportan las pesadas cargas de madera y eso lo transforma en una vía muy peligrosa. 

INTA trabaja allí desde el 2018 con un proyecto de agua para consumo humano. La primera obra fue una cisterna construida para la escuela del paraje y luego le siguieron varias para las familias. Con ello se potenció la realización de huertas familiares luego de trabajar en esta temática.

Este es paraje de muchas necesidades materiales. Está compuesto por unas 20 familias y otras tantas en parajes vecinos como Lagunita, Sol de Mayo. Venado Solo y otros a los que también llega INTA y la Fundación Dignamente. Estas familias pertenecen a la agricultura familiar y dedican sus vidas principalmente a la cría extensiva de cabras, cerdos y bovinos en su mayoría para autoconsumo.

Ambas entidades trabajan articuladamente, siendo la promotora Débora Ruiz el nexo entre ellas. Ella realiza acompañamiento familiar a familias de alta vulnerabilidad y promueve las huertas como medio para lograr una alimentación saludable.

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