Belén Abdala ordena la transición en Forres y se proyecta como una figura con futuro dentro del PJ provincial
La intendenta salió a responder las versiones sobre los servicios municipales, garantizó la continuidad de las prestaciones prioritarias y explicó las medidas adoptadas durante el cierre de su administración. Su actitud de dar explicaciones y preparar un traspaso ordenado fortalece su perfil político más allá de la gestión local.
En la etapa final de su mandato al frente de la Municipalidad de Forres, Belén Abdala decidió afrontar públicamente las inquietudes surgidas en la comunidad y brindar precisiones sobre el funcionamiento de las distintas áreas municipales. Lo hizo mediante un comunicado oficial en el que desmintió la eliminación de prestaciones destinadas a las infancias y explicó que las medidas adoptadas responden a una reorganización administrativa y financiera propia del cierre de gestión.
La intervención de la jefa comunal se produce en medio del proceso de transición hacia las nuevas autoridades. En ese contexto, Abdala buscó llevar tranquilidad a las familias y aclarar que el Gabinete Interdisciplinario continúa trabajando, particularmente en aquellas situaciones consideradas urgentes o prioritarias.
“Lo que se está realizando es una reorganización y reducción de gastos, necesaria en esta etapa de cierre de gestión y en el marco de las responsabilidades que tenemos como administración municipal. El Gabinete Interdisciplinario continúa funcionando y atendiendo los casos que requieren mayor urgencia y prioridad, garantizando el acompañamiento a quienes más lo necesitan”, afirmó.
La intendenta también pidió responsabilidad política y social a la hora de comunicar cuestiones sensibles. En especial, rechazó que las necesidades de los niños y sus familias sean utilizadas para generar preocupación o confrontaciones durante el período de transición.
“Frenemos la mala información y no utilicemos las necesidades de nuestros niños y de nuestras familias para hacer política. La transición debe hacerse con responsabilidad, respeto y verdad”, expresó.
Un cierre de gestión con explicaciones públicas
Uno de los puntos centrales de la postura asumida por Abdala fue la decisión de explicar directamente los alcances de las medidas administrativas. Según indicó, no se trata de despidos indiscriminados ni de desconocer derechos laborales, sino de la finalización de las funciones correspondientes a cargos políticos y personal de confianza.
“No se trata de dejar trabajadores sin empleo ni de desconocer derechos: se va un proyecto político y comienza otro. La nueva autoridad tendrá la responsabilidad de conformar su propio equipo y podrá tomar en cuenta a quienes considere necesarios para continuar determinadas tareas, especialmente en áreas sensibles”, detalló.
La mandataria señaló, además, que se establecieron guardias mínimas en las instituciones educativas dependientes del municipio para asegurar las prestaciones indispensables. También recordó que el festejo por el Día del Niño se realizó el lunes 17 de agosto en la Casa de la Cultura, tal como se había anunciado.
“Seguimos trabajando hasta el último día de nuestra gestión, cuidando los recursos municipales y, fundamentalmente, cuidando a nuestra comunidad”, concluyó.
Una dirigente que busca trascender la política municipal
La manera en que Abdala atraviesa el final de su mandato también puede ser leída en clave política. En una etapa que muchas veces queda marcada por las disputas, el silencio o la incertidumbre, la intendenta eligió exponerse, responder cuestionamientos y explicar el estado de los servicios públicos.
Ese posicionamiento contribuye a consolidarla como una dirigente con posibilidades de continuar ocupando espacios dentro del Partido Justicialista de Santiago del Estero. Su experiencia al frente de un municipio, el conocimiento de las necesidades del interior y su pertenencia a una nueva generación de cuadros políticos aparecen como elementos que podrían darle proyección en el escenario provincial.
Naturalmente, su futuro dependerá de las decisiones partidarias y de la evaluación que realice la comunidad sobre su administración. Sin embargo, el cierre ordenado del municipio y la predisposición para facilitar el traspaso constituyen señales importantes para una dirigente que no parece considerar esta finalización de mandato como un retiro de la actividad pública.
En política, la forma de terminar una gestión puede ser tan significativa como la manera de comenzarla. Abdala intenta cerrar su ciclo municipal dando la cara, defendiendo lo realizado y dejando las condiciones administrativas necesarias para que la próxima conducción pueda iniciar una nueva etapa.
De esta manera, Forres se encamina hacia el recambio institucional mientras Belén Abdala comienza a transitar otro desafío: transformar la experiencia acumulada en una plataforma que le permita seguir participando y aportar al proceso de renovación del justicialismo provincial.




