Santiago del Estero se consolida entre las provincias con superávit y marca un contraste en el escenario fiscal argentino
En un contexto nacional atravesado por la caída de ingresos y la presión sobre las finanzas públicas, un informe de la consultora Politikón Chaco pone en evidencia un dato político clave: pocas provincias lograron sostener el equilibrio fiscal durante 2025, y entre ellas se destaca con claridad Santiago del Estero.
De acuerdo al relevamiento, solo siete distritos cerraron el año con superávit, encabezados por Santiago del Estero con un 4,6%, posicionándose como la provincia con mejor resultado fiscal del país. Le siguen Jujuy (3,1%), San Juan (1,4%), Formosa (1,2%), Neuquén (0,9%), Tucumán (0,6%) y Córdoba (0,5%), mientras que Salta aparece en equilibrio técnico (0,0%).
El dato cobra mayor relevancia al observar el otro lado de la tabla: la mayoría de las jurisdicciones presenta déficit, con casos críticos como Tierra del Fuego (-16,4%), Santa Cruz (-12,9%) y Chubut (-8%). También figuran en rojo distritos de peso como Buenos Aires (-6%), Mendoza (-5,8%) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (-2,1%).
Este escenario refleja un deterioro generalizado de las cuentas públicas provinciales, marcado principalmente por la fuerte disminución de los recursos provenientes de la coparticipación federal. En ese marco, muchas provincias que anteriormente mostraban superávit pasaron a registrar déficit en sus balances.
Frente a este panorama, Santiago del Estero no solo logra sostener el equilibrio, sino que lidera el ranking, consolidando un modelo de administración que combina orden fiscal con políticas activas. Desde el plano político, este resultado es leído como un respaldo a una gestión que prioriza el equilibrio de las cuentas sin resignar presencia estatal.

El superávit santiagueño se convierte así en una herramienta clave para sostener políticas públicas, afrontar contingencias y mantener la inversión en áreas estratégicas, en un contexto donde gran parte del país enfrenta restricciones financieras.
En términos políticos, el dato refuerza el posicionamiento de la provincia dentro del mapa nacional, mostrando una administración que, en medio de un escenario adverso, logra sostener estabilidad y previsibilidad. Un diferencial que, puertas adentro, se traduce en capacidad de respuesta y, hacia afuera, en una señal de solidez institucional.





