Diputados santiagueños cerraron filas y rechazaron cambios a la Ley de Glaciares
En una sesión atravesada por fuertes tensiones y posiciones encontradas, los diputados nacionales por Santiago del Estero marcaron una postura clara y sin fisuras: rechazaron de manera unánime el proyecto de modificación de la Ley de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Entorno Periglacial.
La votación dejó en evidencia un alineamiento político poco frecuente en el actual escenario legislativo, donde oficialismo y oposición provincial coincidieron en un mismo objetivo: sostener el marco normativo vigente en materia ambiental.
Un bloque unido en defensa ambiental
Los representantes santiagueños —Ricardo Daives, José Gómez, Estela Neder, Celia Campitelli, Jorge Alejandro Mukdise, Celia Inés López Pasquali y Marcelo Alejandro Barbur— coincidieron en advertir que la iniciativa implicaba un retroceso en los estándares de protección alcanzados en los últimos años.
Durante el debate, se remarcó la necesidad de preservar no solo los glaciares, sino también el entorno periglacial, considerado clave para la regulación de las reservas de agua dulce en el país.
En ese sentido, la postura del bloque se apoyó en tres ejes centrales: la defensa de las cuencas hídricas, el principio de no regresión ambiental y la necesidad de evitar flexibilizaciones que habiliten el avance de actividades extractivas en zonas sensibles.
Más allá de la geografía
Si bien Santiago del Estero no cuenta con glaciares en su territorio, los legisladores subrayaron que la discusión trasciende lo local. El argumento central apuntó a la interdependencia de los sistemas hídricos y al impacto que cualquier alteración en la cordillera puede generar en todo el país.
“La defensa del agua es una causa federal”, fue uno de los conceptos que sintetizó la mirada del bloque, que decidió plantarse en favor de una legislación considerada estratégica para el futuro ambiental de la Argentina.
Opinión: una señal política que trasciende la coyuntura
La votación de los diputados santiagueños no puede leerse únicamente como un posicionamiento técnico frente a una ley ambiental. Es, en esencia, una definición política de fondo.
En un contexto nacional donde las políticas ambientales suelen quedar subordinadas a urgencias económicas o presiones sectoriales, la decisión de rechazar modificaciones a la Ley de Glaciares envía un mensaje claro: hay límites que no deberían negociarse.
El dato no es menor. En tiempos de fragmentación política, la unidad del bloque santiagueño expone una estrategia común que prioriza la defensa de los recursos naturales por encima de las diferencias partidarias. Esa cohesión también fortalece la representación provincial en el Congreso, dotándola de mayor peso político.
Pero además, el posicionamiento interpela a un debate más amplio: ¿qué modelo de desarrollo quiere la Argentina? La tensión entre explotación de recursos y preservación ambiental vuelve a ponerse sobre la mesa, y en ese escenario, Santiago del Estero eligió pararse del lado de la cautela.
Lejos de ser un tema ajeno para una provincia sin glaciares, la discusión toca una fibra sensible: el acceso al agua y la sostenibilidad a largo plazo. En un país atravesado por eventos climáticos extremos, la protección de las fuentes hídricas deja de ser una consigna ambientalista para convertirse en una cuestión estratégica.
En definitiva, la postura de los legisladores santiagueños no solo marca un voto en el recinto. Marca también una posición frente al futuro.





