Emergencia hídrica sin precedentes: la Provincia despliega un operativo total y avanza en un plan de reubicación
Con ríos desbordados y cientos de familias afectadas, el ministro Ángel Niccolai detalló el alcance del operativo provincial y anticipó medidas de fondo para evitar futuras tragedias en zonas inundables.
La crisis hídrica que atraviesa Santiago del Estero se consolida como una de las más complejas de los últimos años. Con los ríos Dulce y Salado fuera de cauce en distintos tramos, el Gobierno provincial mantiene activo un operativo integral de asistencia que alcanza a múltiples departamentos y pone a prueba la capacidad de respuesta del Estado.
En ese contexto, el ministro de Desarrollo Social, Ángel Niccolai, brindó un panorama detallado de la situación y confirmó que “la mayoría de los recursos del gobierno están hoy destinados a atender la emergencia”.
“El trabajo es sostenido desde diciembre, pero se ha intensificado en las últimas semanas”, explicó el funcionario, al tiempo que remarcó que la asistencia incluye evacuaciones, distribución de alimentos, atención sanitaria y contención social para las familias afectadas.
Zonas críticas y despliegue territorial
El foco de la emergencia se concentra en los sistemas hídricos del río Dulce, el río Salado y la cuenca del río Utis, con impacto directo en departamentos como Quebrachos, Mitre y Aguirre. En estas regiones, el avance del agua obligó a evacuar a numerosas familias y dejó a otras aisladas, requiriendo operativos especiales.
Para llegar a estos sectores, el Gobierno implementó una logística compleja con el uso de lanchas, piraguas y barcazas, no solo para trasladar personas sino también para rescatar animales y asistir a productores rurales afectados.
Los principales centros de evacuados funcionan actualmente en localidades como Juanillo, Chilca Juliana, Mailín y Sabagasta, mientras que en zonas como La Banda se observa una leve mejora, aunque el monitoreo continúa de forma permanente.
Escuelas, salud y contención social
Uno de los aspectos más sensibles de la emergencia es su impacto en la vida cotidiana. En varias zonas rurales, las clases debieron interrumpirse por la intransitabilidad de los caminos. Sin embargo, en un esquema de adaptación, algunos establecimientos educativos funcionan como centros de evacuación durante la noche, permitiendo sostener la actividad escolar durante el día.
En paralelo, se reforzó la presencia del sistema de salud a través de hospitales, postas sanitarias y equipos de Atención Primaria, garantizando controles médicos, vacunación y seguimiento epidemiológico en los centros de evacuados.
Una respuesta política con mirada a largo plazo
Más allá de la urgencia, el Gobierno provincial comenzó a delinear una estrategia estructural. Niccolai confirmó que se trabaja en un plan de reubicación definitiva para familias asentadas en zonas históricamente inundables.
La medida apunta a romper con un ciclo recurrente de emergencias que, año tras año, golpea a las mismas comunidades. “La idea es evitar que vuelvan a asentarse en lugares de riesgo y brindar una solución de fondo”, sostuvo el ministro.
Este enfoque marca un giro en la política pública, combinando la respuesta inmediata con una planificación territorial que busca reducir la vulnerabilidad estructural.
Coordinación y solidaridad social
El operativo se articula con distintas áreas del Estado provincial, municipios, fuerzas de seguridad y organismos como Defensa Civil, en un esquema de trabajo coordinado que se replica en todo el territorio afectado.
No obstante, uno de los rasgos más destacados de esta crisis es la respuesta de la sociedad. “Hemos encontrado muchísima solidaridad de los santiagueños”, destacó Niccolai, al mencionar la conformación de cuadrillas de voluntarios que colaboran en tareas de asistencia, armado de defensas y distribución de ayuda.
Una emergencia abierta
Aunque en algunos sectores el agua comienza a retroceder, la situación sigue siendo crítica en amplias zonas del interior provincial. El operativo continúa sin fecha de finalización, con monitoreo constante y recursos desplegados en territorio.
Desde el Ejecutivo provincial aseguran que la prioridad es garantizar la asistencia integral a las familias afectadas, pero también avanzar en soluciones duraderas que permitan mitigar el impacto de futuras crecidas.
En medio de un escenario desafiante, la emergencia hídrica no solo expone la fuerza de la naturaleza, sino también la necesidad de políticas sostenidas que combinen infraestructura, planificación y presencia activa del Estado.





