Denuncian intento de abuso en un establecimiento rural y vuelve a encenderse la alerta sobre situaciones laborales en zonas aisladas
Un nuevo episodio de presunta violencia de género registrado en un ámbito laboral rural volvió a poner en foco una problemática que, según advierten trabajadores y organizaciones sociales, se repite con frecuencia en establecimientos productivos del interior del país, especialmente en zonas alejadas de los centros urbanos.
El hecho ocurrió en un campo ubicado en Colonia Mackinlay, departamento Rivadavia, en la región limítrofe entre las provincias de Santa Fe y Córdoba, un sector caracterizado por la intensa actividad agropecuaria y tambos rurales donde gran parte del trabajo se desarrolla en condiciones de aislamiento.
De acuerdo con fuentes policiales, la intervención se produjo tras un llamado telefónico que alertó sobre una discusión dentro del establecimiento. Al arribar al lugar, los efectivos entrevistaron a una trabajadora rural de 33 años, domiciliada en la zona rural de Tostado, quien denunció que un compañero de trabajo habría intentado realizarle tocamientos indebidos mientras cumplía tareas en el sector de ordeñe, específicamente en la fosa del tambo.
Según el testimonio de la mujer, el acusado —un trabajador de 26 años— se habría aproximado mientras ella realizaba sus labores habituales y, en determinado momento, intentó manosearla sin su consentimiento. La víctima logró apartarlo, lo que derivó inmediatamente en una fuerte discusión verbal.
La situación fue advertida por la pareja de la denunciante, un hombre de 31 años oriundo de la ciudad cordobesa de Morteros, quien intervino para separar a las partes sin conocer inicialmente el origen del conflicto.
Tras el incidente, el señalado como agresor recogió sus pertenencias y abandonó voluntariamente el establecimiento rural antes de la llegada de mayores medidas policiales.
Una problemática que se repite en ámbitos rurales
El caso reaviva la preocupación por situaciones de acoso o violencia que, según coinciden referentes del sector rural, suelen producirse en entornos laborales donde las jornadas extensas, la convivencia entre trabajadores y la distancia con centros urbanos dificultan denuncias inmediatas o mecanismos de contención.
En regiones productivas como el norte santafesino, el este cordobés y zonas rurales del departamento Rivadavia, muchas tareas se desarrollan en establecimientos alejados, con escasa presencia institucional permanente, lo que expone especialmente a mujeres trabajadoras.
La denuncia quedó ahora bajo investigación judicial, mientras se avanza en la recolección de testimonios y elementos que permitan determinar responsabilidades sobre lo ocurrido.
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la necesidad de reforzar protocolos de prevención, canales seguros de denuncia y condiciones laborales adecuadas en ámbitos rurales, donde este tipo de conflictos muchas veces permanecen invisibilizados.





