Padre Pepe y Zamora: una relación construida desde el acompañamiento y una agenda social compartida

La reciente visita de Gerardo Zamora y Claudia Ledesma al sacerdote volvió a mostrar una cercanía que se ha expresado durante los últimos años en diferentes encuentros y, especialmente, en el acompañamiento a los Hogares de Cristo. Más allá de las pertenencias y funciones de cada uno, existe un punto de encuentro evidente: la preocupación por los sectores más vulnerables y los jóvenes atravesados por las adicciones.

Hay fotografías que, además de registrar un encuentro, permiten observar vínculos que se fueron construyendo con el tiempo. La visita que el senador nacional Gerardo Zamora realizó junto a Claudia Ledesma Abdala de Zamora al padre José María “Pepe” Di Paola en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, en La Banda, puede leerse desde esa perspectiva.

“Una alegría verlo ya mejor de su problema de salud, poder conversar con él y agradecerle por su incansable y maravillosa labor”, expresó Zamora después del encuentro.

La visita tuvo inicialmente un componente humano: interesarse por la recuperación del sacerdote después del problema de salud que atravesó. Pero también volvió a dejar expuesta públicamente una relación de respeto y acompañamiento que tiene antecedentes concretos en Santiago del Estero.

Una relación que viene de antes

No se trata solamente de una fotografía reciente.

En julio de 2024, cuando Zamora ejercía la Gobernación, recibió al padre Pepe para conversar sobre el avance de uno de los Hogares de Cristo proyectados para La Banda, espacios destinados especialmente al acompañamiento de personas atravesadas por consumos problemáticos y situaciones de vulnerabilidad.

Meses después, Claudia Ledesma participó de la bendición de las casas del Hogar de Cristo en La Banda y sostuvo públicamente que el acompañamiento a este tipo de iniciativas constituía una política de Estado. En aquella oportunidad también transmitió al sacerdote el respaldo de Zamora a la tarea que desarrollaba la organización.

Ese vínculo institucional tuvo posteriormente una expresión todavía más concreta. En junio de 2025 fueron inaugurados la Casa Convivencial “Granja Señor de los Milagros de Mailín”, en Capital, y el Centro Barrial “Madre del Puente Carretero”, en La Banda, con participación de Zamora, Claudia Ledesma, autoridades provinciales, referentes de la Iglesia y el propio padre Pepe.

En aquella oportunidad fue el sacerdote quien agradeció públicamente el acompañamiento recibido y destacó la calidad de los espacios destinados a jóvenes provenientes de contextos vulnerables.

El punto de encuentro: los que más necesitan

Desde una mirada periodística, quizás allí se encuentre la clave para comprender esta relación.

No corresponde confundir el trabajo pastoral del padre Pepe con una pertenencia política. Su trayectoria dentro de los Curas Villeros y los Hogares de Cristo posee identidad propia y una historia que excede largamente cualquier gobierno.

Pero tampoco puede ignorarse que en Santiago del Estero encontró interlocutores institucionales para desarrollar parte de esa tarea.

La relación con Zamora y su entorno político parece haberse construido precisamente alrededor de ese terreno: la acción social concreta, la recuperación de jóvenes atravesados por las adicciones, la presencia territorial y la necesidad de que el Estado acompañe a organizaciones que trabajan donde muchas veces la vulnerabilidad golpea con mayor fuerza.

Por eso la imagen de Zamora y Claudia Ledesma visitándolo mientras se recupera adquiere un significado que supera la cortesía institucional.

Es también la continuidad de un vínculo.

Una cercanía que se sostiene en el tiempo

Claudia Ledesma también ha mantenido encuentros públicos con el sacerdote. En 2024 participó junto a Di Paola de la presentación de un documental dedicado al padre Carlos Mugica y destacó entonces la importancia de no caer en “la cultura de la indiferencia” frente al sufrimiento de los sectores más necesitados.

Ese concepto ayuda a explicar por qué ambos mundos —el de la política institucional y el de la pastoral social— pueden encontrarse sin necesariamente confundirse.

El padre Pepe tiene su propia voz. Zamora tiene su trayectoria y responsabilidades políticas. Claudia Ledesma también las suyas. Pero existen objetivos sociales en los cuales esa relación produjo hechos concretos.

Los Hogares de Cristo son probablemente el ejemplo más visible.

Y allí radica también una cuestión que merece destacarse: cuando la política, las instituciones religiosas y las organizaciones comunitarias consiguen articularse alrededor de problemas reales, las diferencias de origen pasan a segundo plano frente a las respuestas que necesita la sociedad.

Más que una foto

Por eso, reducir el último encuentro a una fotografía para las redes sociales sería quedarse solamente con la superficie.

Detrás existen años de encuentros, acompañamiento institucional y proyectos vinculados fundamentalmente con los jóvenes y los sectores vulnerables.

La publicación de Zamora tiene además un tono personal. No habla solamente de la tarea del sacerdote; expresa alegría por encontrarlo mejor de salud y agradecimiento por su labor.

En tiempos en los que buena parte de la discusión pública argentina aparece atravesada por enfrentamientos, esta relación muestra otra dimensión posible entre dirigentes políticos y referentes sociales: coincidir en determinadas causas sin necesidad de borrar las identidades propias.

El padre Pepe continúa con su misión pastoral desde La Banda y con una voz que muchas veces interpela al poder político y a la sociedad. Zamora, hoy desde el Senado de la Nación, mantiene públicamente el reconocimiento hacia esa tarea.

La última visita confirma, cuanto menos, que aquella relación construida alrededor de los Hogares de Cristo y del trabajo con los más vulnerables continúa vigente.

Y para Santiago del Estero eso tiene un significado particular: uno de los referentes más reconocidos de la pastoral social argentina eligió esta provincia como parte importante de su misión, mientras desde distintos espacios institucionales santiagueños se sostuvo el acompañamiento a una obra que busca recuperar vidas allí donde la exclusión y las adicciones suelen dejar sus heridas más profundas.

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