Ningún santo: polémica por el “devoto de San La Muerte” vinculado a violentas usurpaciones
La reciente aparición de una imponente imagen de “San La Muerte” a la vera de la Ruta 1, en la localidad de La Bajada (departamento Banda), generó un fuerte impacto social y mediático en Santiago del Estero. Sin embargo, lo que comenzó como una curiosidad vinculada a lo religioso derivó en un escándalo de mayor gravedad tras conocerse los antecedentes del impulsor de la obra.

Se trata de Daniel Oscar Quinteros, quien en los últimos días salió a defender públicamente la construcción del monumento y su proyecto de crear un “santuario de sanación” que combine distintas expresiones de fe popular. No obstante, su exposición mediática derivó en la reaparición de causas judiciales que lo vinculan con episodios de extrema violencia.
Un pasado judicial que genera alarma
Según consta en expedientes judiciales, Quinteros fue señalado como uno de los protagonistas de una toma violenta de un campo en la zona de Sachayoj, departamento Alberdi, ocurrida a fines del año pasado. En ese hecho, un grupo de alrededor de 26 personas habría irrumpido en la estancia “Tierra Brava”, reduciendo a los empleados mediante amenazas, golpes y maniobras de extrema violencia.
De acuerdo con la investigación, los trabajadores fueron privados de su libertad durante varias horas, atados de pies y manos, y amenazados incluso con armas de fuego. Entre los momentos más dramáticos, se menciona la presencia de un menor que presenció las agresiones, así como simulacros de mutilación realizados para intimidar a las víctimas.

Por este hecho, la Justicia imputó a los involucrados por delitos como usurpación, privación ilegítima de la libertad y coacción agravada, con penas en expectativa que superarían los 25 años de prisión.
Una estructura organizada
Las investigaciones también apuntan a la existencia de una organización con distintos niveles de responsabilidad. En la cúspide se encontraría un empresario cordobés, mientras que Quinteros habría tenido el rol de reclutar personas y coordinar el accionar en el territorio.
Incluso, algunos de los participantes en los hechos contaban con antecedentes penales, lo que refuerza la hipótesis de un esquema organizado para la toma ilegal de tierras mediante el uso de la fuerza.
Denuncias y vínculos preocupantes
Desde el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) también se pronunciaron en su momento, señalando a Quinteros como líder de una supuesta “guardia blanca” que actuaría en conflictos por tierras, con un modus operandi que incluiría amenazas, desalojos violentos y presuntos vínculos con redes clandestinas.
Según la organización, estas prácticas afectarían tanto a comunidades campesinas e indígenas como a productores rurales, generando un clima de permanente conflicto en distintas zonas del interior provincial.

Entre la fe y la polémica
Mientras tanto, en La Bajada, el monumento a “San La Muerte” continúa generando debate. Por un lado, hay quienes lo ven como una expresión de fe popular y un posible atractivo religioso. Por otro, crece la preocupación por los antecedentes de su impulsor y el mensaje que podría transmitir en la comunidad.
El caso, que mezcla religión, controversia social y causas judiciales de alto impacto, sigue generando repercusiones en toda la provincia y pone nuevamente en agenda la problemática de las usurpaciones violentas y la necesidad de reforzar los mecanismos legales para su prevención.





