Se agrava la crisis del alquiler: 6 de cada 10 inquilinos se endeudan para poder pagar la vivienda
Un informe nacional advierte un fuerte deterioro en la capacidad de pago de los hogares. Crece el uso de créditos, ayuda familiar y ahorros para afrontar uno de los gastos más pesados.
Un reciente relevamiento de la Fundación Tejido Urbano encendió una señal de alarma sobre la situación habitacional en la Argentina: seis de cada diez personas que alquilan necesitan endeudarse, recurrir a familiares o utilizar sus ahorros para poder pagar el alquiler.
El informe, basado en datos nacionales, evidencia un marcado deterioro en los últimos tres años. En 2022, el 46,2% de los inquilinos recurría a estas estrategias, mientras que en 2025 la cifra trepó al 57,6%, consolidando una tendencia preocupante. En el Gran Buenos Aires, el escenario es aún más crítico, con un 63,2% de inquilinos en esta situación.
El investigador de la entidad, Matías Araujo, explicó que el peso del alquiler sobre los ingresos resulta determinante: “Para el 41% de los inquilinos con menores ingresos, el alquiler representa entre el 52% y el 63% de sus ingresos totales”. Esto deja a miles de familias con escaso margen para cubrir necesidades básicas como alimentos, salud o transporte.
En este contexto, crece el recurso al financiamiento. Según el estudio, el 18,1% de los inquilinos recurrió a créditos bancarios en 2025, frente al 10,6% registrado en 2022. A esto se suma un aumento en la morosidad y en el uso de préstamos personales, tanto dentro del sistema formal como en circuitos informales.
El informe también advierte que el fenómeno ya no afecta únicamente a los sectores más vulnerables, sino que alcanza de lleno a la clase media, históricamente considerada más estable. La combinación de inflación, pérdida del poder adquisitivo y aumento sostenido de los alquileres configura un escenario cada vez más complejo.
En Santiago del Estero, donde el acceso a la vivienda también se ve tensionado por la evolución de los precios y los ingresos, estos datos reflejan una problemática que comienza a sentirse con mayor intensidad y que plantea desafíos urgentes en materia de políticas habitacionales.





