Loreto homenajeó al Dr. Benjamín “Chuchú” Coria y dio su nombre a la biblioteca de la Escuela de la Patria
La comunidad educativa de la Escuela de la Patria Nº 1.238 de Loreto vivió una jornada cargada de emoción y reconocimiento al realizarse el acto de imposición del nombre del Dr. Benjamín “Chuchú” Coria a la biblioteca de la institución, en homenaje a su destacada trayectoria y compromiso con la salud pública y el bienestar de miles de familias santiagueñas.
La iniciativa fue impulsada por el concejal Lucas Antón, junto a la ONG Loreto Acompaña y el equipo de la ONG Brigada Solidaria, quienes promovieron este merecido reconocimiento a quien fuera coordinador del programa provincial “Mis Primeros 1700 Días”, una de las políticas públicas más importantes en materia de acompañamiento nutricional y promoción de la salud infantil.
Del acto participaron los diputados provinciales Daniel Zamora y José Luis Artaza; la secretaria técnica de Relaciones Públicas e Institucionales del IPVU, Sara Ayuch Tarchini; la vocal del Consejo General de Educación, Analía Ruiz; la directora de la institución, Patricia Pacheco; además de familiares, docentes, alumnos y vecinos que acompañaron este emotivo homenaje.
Uno de los momentos más significativos de la ceremonia fue el descubrimiento de la placa que identifica a la biblioteca con el nombre del Dr. Coria. Posteriormente, se proyectó un video institucional que repasó la intensa labor desarrollada por el profesional en distintos puntos de la provincia, donde su trabajo llegó a más de 70.000 familias beneficiarias a través de programas de asistencia, acompañamiento y promoción de hábitos saludables.
Las imágenes reflejaron el profundo vínculo que mantenía con los niños, las madres embarazadas y las familias de las comunidades más vulnerables, evidenciando una vocación de servicio que trascendió la medicina para convertirse en un verdadero compromiso social.
Durante el acto, Lucas Antón destacó que el Dr. Benjamín Coria recorría cada rincón de Santiago del Estero convencido de que cada niño merecía ser escuchado, contenido y acompañado. Asimismo, resaltó su sencillez, calidad humana y dedicación permanente a la niñez y a las familias santiagueñas.
Con esta decisión, la Escuela de la Patria Nº 1.238 perpetúa el legado de un profesional que dejó una huella imborrable en la salud pública provincial y cuyo nombre quedará ligado para siempre a un espacio dedicado al conocimiento, la educación y la formación de nuevas generaciones.





