El interior santiagueño consolida el liderazgo femenino: cinco mujeres conducirán municipios y marcan una nueva etapa política
Las elecciones municipales del pasado domingo no solo redefinieron el mapa político de Santiago del Estero. También dejaron una postal que refleja un cambio profundo en la representación institucional del interior provincial: cinco mujeres fueron elegidas por el voto popular para conducir municipios estratégicos, consolidando un protagonismo femenino que, elección tras elección, gana mayor espacio en la política santiagueña.
Lejos de ser un hecho aislado, la presencia de mujeres al frente de gobiernos locales se transforma en una característica cada vez más visible del escenario político provincial. Con estilos de conducción diferentes, trayectorias diversas y realidades locales particulares, las nuevas intendentas tendrán desde octubre la responsabilidad de administrar recursos, impulsar obras, gestionar servicios y definir el rumbo de miles de santiagueños.
Las protagonistas de este nuevo capítulo son Yanina Iturre, quien ratificó su liderazgo en Fernández con una contundente reelección; Patricia Bertini, que protagonizó uno de los grandes triunfos electorales al recuperar Campo Gallo para el Frente Cívico; Soledad Banco, que escribió una página histórica al convertirse en la nueva intendenta de Suncho Corral; María Ferreyra, reelecta en Pampa de los Guanacos tras recibir nuevamente el respaldo de su comunidad; y Mónica Bustamante, quien renovó su mandato en Villa Ojo de Agua consolidando su liderazgo político en el sur provincial.

Cada una representa una realidad distinta, pero todas comparten un denominador común: llegaron al principal cargo de sus ciudades con el respaldo de las urnas, demostrando que el liderazgo femenino dejó de ser una excepción para convertirse en una parte cada vez más importante de la política santiagueña.
En un contexto donde históricamente la conducción municipal estuvo mayoritariamente en manos de hombres, los resultados de estas elecciones muestran una transformación gradual en la participación política de las mujeres. Ya no ocupan únicamente espacios legislativos o de acompañamiento institucional, sino que encabezan proyectos políticos, lideran campañas electorales y administran municipios de relevancia en el interior.
El fenómeno también habla de una renovación en la construcción del poder local. Las nuevas generaciones de dirigentes encuentran cada vez con mayor naturalidad a mujeres ocupando los máximos cargos ejecutivos, administrando presupuestos, ejecutando obras públicas y representando a sus comunidades en la agenda provincial.
El escenario también deja nombres que fueron protagonistas de los últimos años. Belén Abdala, en Forres, y Paula Cánepa, en Las Termas de Río Hondo, culminarán sus gestiones tras no lograr la reelección, aunque ambas forman parte del proceso que permitió fortalecer la presencia femenina en la conducción municipal durante los últimos años.
La política santiagueña comienza así una nueva etapa en la que las mujeres ya no aparecen como una novedad electoral, sino como protagonistas consolidadas de la gestión pública. Cinco ciudades del interior estarán gobernadas por intendentas que tendrán el desafío de responder a las demandas de sus vecinos y de continuar ampliando el espacio de representación femenina en los principales ámbitos de decisión.

A ese grupo debe sumarse una dirigente que marcó una época en la administración municipal de la provincia: Norma Fuentes, quien transita los últimos meses de su mandato al frente de la ciudad Capital. Su gestión la convirtió en una de las principales referentes femeninas de la política santiagueña y en una figura de peso dentro del municipalismo provincial, cerrando un ciclo que coincidió con el crecimiento sostenido del liderazgo de las mujeres en los gobiernos locales.




