Turismo en rojo: Argentina pierde visitantes extranjeros y el interior siente el impacto económico
La actividad turística en la Argentina atraviesa un escenario complejo, marcado por desequilibrios estructurales, caída del turismo receptivo en determinados períodos y un fuerte impacto en las economías regionales. A pesar de tratarse de uno de los sectores que más empleo genera en el país, referentes del sector advierten por la falta de políticas claras desde el Gobierno nacional, en un contexto económico que desalienta la llegada de visitantes extranjeros y golpea con fuerza al interior.
Según datos recientes del INDEC, en febrero de 2026 más de 1,6 millones de argentinos viajaron al exterior, mientras que apenas 534.200 turistas extranjeros ingresaron al país, generando un saldo negativo cercano al millón de personas . Incluso, al sumar excursionistas, el déficit turístico ascendió a 1,3 millones, evidenciando un fuerte desequilibrio en la balanza turística.
Más argentinos afuera que extranjeros adentro
El fenómeno no es nuevo, pero se profundizó en los últimos meses. Durante 2025, Argentina registró un déficit turístico superior a los 4.000 millones de dólares, producto de que los argentinos gastaron en el exterior más del doble que los extranjeros dentro del país .
Este escenario se explica, en gran parte, por variables macroeconómicas. La apreciación del peso y el encarecimiento relativo del país lo volvieron menos competitivo como destino turístico internacional, mientras que, en determinados períodos, viajar al exterior resultó más accesible para sectores de ingresos medios y altos.
El impacto en el interior: menos movimiento y economías afectadas
La crisis no solo se mide en números nacionales. En las provincias turísticas —como Córdoba, Salta, Jujuy o Santiago del Estero— el impacto ya se hace sentir con claridad.
Históricamente, los fines de semana largos representaban un motor clave para estas economías, con altos niveles de ocupación hotelera, consumo gastronómico y movimiento comercial. Sin embargo, operadores turísticos advierten una desaceleración en la demanda, con estadías más cortas y menor gasto por visitante.
El turismo interno, que supo sostener la actividad en años anteriores, hoy también muestra signos de desgaste por la caída del poder adquisitivo y el encarecimiento de los servicios. Esto repercute directamente en sectores como hotelería, transporte, gastronomía y comercio, pilares fundamentales del empleo regional.
Falta de políticas y señales al sector
Desde el sector turístico cuestionan la ausencia de un plan integral por parte del gobierno de Javier Milei para sostener y potenciar la actividad. En un contexto donde otros países fortalecen sus estrategias para atraer visitantes internacionales, Argentina muestra señales de desarticulación.
La falta de incentivos, la escasa promoción internacional y la ausencia de medidas específicas para el turismo interno generan preocupación en empresarios y trabajadores. El turismo, que históricamente fue una de las principales fuentes de ingreso de divisas y empleo, hoy aparece relegado en la agenda económica.
Incluso en medio de una situación económica general compleja, distintos análisis advierten sobre el deterioro del empleo y el consumo en sectores clave, lo que también impacta de lleno en la actividad turística .
Un sector estratégico en riesgo
Argentina cuenta con una de las ofertas turísticas más diversas del continente, desde los paisajes del norte hasta la Patagonia, pasando por destinos culturales y termales. Sin embargo, la falta de políticas sostenidas amenaza con debilitar un sector estratégico.
Mientras más argentinos viajan al exterior y menos extranjeros eligen el país, el turismo se convierte en un reflejo de los desequilibrios económicos actuales. En ese escenario, las provincias del interior —que dependen en gran medida de esta actividad— son las más perjudicadas.
El desafío hacia adelante será revertir esta tendencia con políticas activas que vuelvan a posicionar a la Argentina como destino competitivo y, al mismo tiempo, sostengan el turismo interno como motor de desarrollo regional.





