Alerta creciente: el consumo excesivo de alcohol entre jóvenes ya es una postal repetida cada fin de semana
Un nuevo episodio de intoxicación alcohólica severa volvió a encender las alarmas en la comunidad y dejó en evidencia una problemática que, lejos de ser aislada, se repite con preocupante frecuencia entre los jóvenes.
El hecho ocurrió cuando personal policial encontró a una joven desvanecida en la vía pública. Al descender del móvil y evaluar la situación, los uniformados constataron que presentaba claros signos de intoxicación alcohólica severa, compatibles con un posible cuadro de coma etílico, una condición de extrema gravedad que puede poner en riesgo la vida si no se actúa con rapidez.
Según relataron testigos ocasionales, la joven habría ingerido grandes cantidades de alcohol durante varias horas junto a otras personas, hasta perder completamente el conocimiento. La escena generó preocupación entre quienes se encontraban en el lugar, aunque ninguno logró brindarle asistencia adecuada antes de la llegada de la policía.
Minutos más tarde, un familiar se hizo presente y la identificó como vecina del barrio Triángulo. Visiblemente conmocionado, acompañó el procedimiento mientras se coordinaba su urgente traslado al Hospital Zonal, donde fue asistida de inmediato por el equipo médico. Allí, los profesionales iniciaron maniobras de estabilización para revertir su estado crítico, quedando su evolución sujeta a las próximas horas.
Un problema que se repite
Lejos de tratarse de un caso aislado, situaciones como esta se han vuelto cada vez más habituales durante los fines de semana. El consumo excesivo de alcohol entre adolescentes y jóvenes se instaló como una práctica normalizada en encuentros sociales, previas y salidas nocturnas, muchas veces sin conciencia de los riesgos reales que implica.
Profesionales de la salud advierten que el llamado “coma etílico” puede derivar en consecuencias graves como fallas respiratorias, pérdida de reflejos vitales e incluso la muerte. A esto se suma la exposición a otros peligros, como accidentes, violencia o situaciones de vulnerabilidad extrema.
Falta de control y responsabilidad compartida
El fenómeno también pone en discusión la falta de controles en la venta de alcohol, el acceso cada vez más temprano a bebidas alcohólicas y la ausencia de límites claros en algunos entornos sociales.
Especialistas coinciden en que el abordaje debe ser integral: mayor concientización, controles efectivos, presencia del Estado y, fundamentalmente, un rol activo de las familias y la comunidad.
Una señal de alerta
Cada caso como este no solo refleja una situación individual, sino un síntoma de una problemática social más profunda. La reiteración de estos episodios debería funcionar como un llamado de atención urgente para prevenir tragedias mayores.
Mientras tanto, la joven continúa internada bajo observación médica, en una lucha silenciosa que, lamentablemente, se repite cada fin de semana en distintos puntos de la provincia.





