Alerta en el comercio: advierten que las Pymes no resisten más de tres meses sin reactivación del consumo
El sector comercial de Santiago del Estero atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Durante el primer trimestre de 2026, la actividad mostró una fuerte retracción del consumo, acompañada por el aumento del endeudamiento familiar, el crecimiento de la informalidad y el deterioro general de la cadena de pagos.
Así lo advirtió la vicepresidenta de la Cámara de Comercio e Industria local, ingeniera Alejandra Rafael, quien alertó que la situación actual pone en riesgo la continuidad de numerosos negocios, especialmente del segmento minorista y de las pequeñas y medianas empresas.
Caída histórica del consumo
Luego de un cierre de 2025 con cierto alivio —impulsado por el pago de aguinaldos y bonos—, el inicio de 2026 marcó un quiebre abrupto en la actividad comercial.
Durante enero y febrero se registró una caída estrepitosa del consumo en casi todos los rubros, siendo los más afectados:
- Indumentaria
- Calzado
- Electrodomésticos
- Joyerías
- Perfumerías
Si bien en la provincia existe una baja estacional durante el verano, este año los niveles fueron inusualmente altos, alcanzando mínimos históricos en volumen de ventas y circulación de clientes.
“Se registraron niveles de caída que no se veían desde hace 10 o 15 años”, remarcó Rafael.
El único leve repunte observado en marzo está vinculado al inicio del ciclo escolar.
Cierre de comercios y aumento de locales vacíos
La crisis ya se refleja en el paisaje urbano, especialmente en el centro santiagueño.
Tradicionalmente, la rotación de comercios (aperturas y cierres) se ubica entre el 10% y el 15%. Sin embargo, en el contexto actual podría escalar hasta el 20% o 25%, evidenciando un deterioro significativo.
Se observa:
- Crecimiento de locales vacíos
- Mayor impacto en galerías y zonas menos transitadas
- Dificultades estructurales (estacionamiento, accesibilidad, costos de traslado)
Deterioro de la cadena de pagos
Uno de los indicadores más preocupantes es el aumento de la morosidad.
- Antes: entre 3% y 3,5%
- Actual: entre 10% y 12%
A esto se suma el agotamiento del financiamiento con tarjetas de crédito, lo que limita aún más la capacidad de compra de los consumidores.
Costos en alza y rentabilidad en caída
Mientras las ventas caen, los costos fijos continúan en aumento:
- Servicios
- Impuestos y tasas
- Alquileres (con fuertes subas en los últimos dos años)
Este desfasaje genera una situación crítica: muchos comercios no logran cubrir sus costos básicos, incluso tras varios meses consecutivos de baja facturación.
“Arrastrar tres o cuatro meses en estas condiciones ya ha provocado el cierre de numerosos negocios, tanto chicos como medianos, e incluso afecta a grandes comercios”, explicó Rafael.
Impacto en el empleo
La crisis comercial también repercute en el mercado laboral:
- Reducción de empleadores registrados
- Pérdida de puestos de trabajo
- Mayor informalidad
Esto, a su vez, retroalimenta la caída del consumo, profundizando el ciclo recesivo.
Advertencia del sector y reclamo urgente
Desde la Cámara de Comercio advierten que el margen de resistencia del sector es limitado.
“La capacidad de compra de la gente está fuertemente golpeada. A las familias no les alcanza”, sostuvo Rafael, quien además reclamó respuestas al gobierno nacional.
El mensaje es claro y contundente:
El comercio minorista y las pymes no pueden sostener dos o tres meses más con este nivel de consumo.





