Bandera, una ciudad que aprendió de su historia y hoy le gana a la lluvia
Mientras intensas lluvias vuelven a poner en jaque a distintos pueblos del interior santiagueño —con calles anegadas, desagües colapsados y complicaciones para los vecinos—, la ciudad de Bandera muestra una realidad completamente distinta y se convierte en un ejemplo de planificación y previsión.
Las precipitaciones registradas en las últimas horas, con un acumulado de 140 milímetros en apenas 48 horas, no generaron el impacto que históricamente se esperaba ante semejante volumen de agua. Muy por el contrario, más del 90% de la ciudad respondió de manera correcta al rápido escurrimiento, sin que se registraran daños en viviendas particulares ni interrupciones significativas en la circulación.

Este presente contrasta fuertemente con aquel recuerdo imborrable de la inundación histórica de 2005, cuando Bandera sufrió una de las peores crisis hídricas de su historia. A partir de aquel episodio, se inició un proceso sostenido de obras, planificación urbana y políticas públicas que hoy muestran resultados concretos.



Desde el Municipio informaron que los desagües pluviales, canales y sistemas de escurrimiento funcionaron de manera eficiente, permitiendo que calles y arterias principales permanecieran secas pese a la intensidad de la lluvia caída en pocas horas. Además, continúan los trabajos en la construcción de nuevos desagües para garantizar un drenaje aún más ágil en sectores estratégicos como calles Mitre y Sarmiento, junto a tareas permanentes de limpieza de acequias y canales.
“Es el fruto de muchos años de trabajo, planificación y decisión política”, coinciden desde la gestión local, al tiempo que remarcan que estas obras no solo previenen inundaciones, sino que mejoran la calidad de vida y brindan seguridad a los vecinos.
En ese sentido, el Municipio reiteró el pedido de colaboración a la comunidad, solicitando mantener limpios los desagües, acequias y cordones cuneta, entendiendo que el cuidado de la infraestructura es una responsabilidad compartida.
En un contexto climático cada vez más extremo, Bandera demuestra que las obras bien planificadas y sostenidas en el tiempo marcan la diferencia. Donde antes el agua era sinónimo de emergencia, hoy es una prueba superada que confirma que aprender del pasado permite construir un futuro más seguro.





