Amigas y socias al volante: “Tenemos que manejar como un hombre más o nos pasan por encima”
Conocé las historias de Myriam Herrera y Marine Agüero, dedicadas al transporte escolar y a pesar de ciertas adversidades, se ganaron un lugar en las calles.
Padres y madres las eligen por su responsabilidad y compromiso para con los chicos. Desde ahí nunca vieron menosprecio a su trabajo, como sí lo notaron en la calle, frente a otros choferes y conductores que hasta osaron a “tirarles” los vehículos encima. Pero eso no las intimidó. Myriam Herrera (60) lleva más de 30 años abocada al transporte escolar y Marine Agüero (46), más de 20.
Así se conocieron y se aliaron un día, porque eran –y son pocas– las mujeres que se dedican a brindar este servicio en Santiago. Las lecciones de seguridad no fueron suficientes para estas dos mamás, ya que tuvieron que aprender otros desafíos que les impuso una sociedad más bien “machista”, en la que las mujeres deben rendir examen de manera constante, independientemente de su trayectoria.
«Nadie es dueño de la calle»
Si hay que discutir, se discute y en los términos en que ellos acostumbran. Ninguno es dueño de la calle y todos tienen derecho a transitar. Parece una obviedad, pero hay que recordarlo. Myriam y Marine no tienen drama en “ubicar”, sin ayuda de GPS, a quienes las enfrentan sin razón alguna. Por eso, dicen estar acostumbradas a «manejar como un hombre más», si no, las «pasan por encima”.
Como su socia, Myriam aprendió a conducir “por necesidad” y, por ver el vehículo de su marido en la casa. “Él iba a trabajar y el auto estaba parado. Cuando he aprendido a manejar he empezado a llevar a mis hijos al Bachillerato. Ahí ha surgido esto de hacer transporte escolar. Yo he empezado con mi auto particular”, relata.
Algo similar le pasó a Marine cuando debía llevar a su hijo y a su sobrino que iban al mismo colegio. “Mi hermano tenía su auto también parado, así que he decidido llevarlos. Después se ha sumado una amiga de ellos y ya eran tres… a mitad de año ya llevaba seis o siete chicos. Entonces, pensaba: ‘esto es una posibilidad de trabajo’. Así que, al año ya me he comprado algo más grandecito. Llevaba diez chicos”, cuenta la chofer más joven.
Garantía de responsabilidad
Por otra parte, Marine considera que el hecho de ser mujeres hace que las familias depositen más confianza. “Tenemos más cuidado, más responsabilidad (…) Las mamás sobre todo, confían mucho en nosotras porque también somos madres”, dice.
Myriam interviene y plantea que son felices en esta profesión que eligieron “de corazón». «Todo lo que hacemos con relación a los niños, nos toca muy de cerca. Yo tengo varios años ya y el trato ya es de abuela”, comenta entre risas.

Para fiestas y eventos
Además del transporte escolar, Marine y Myriam son muy solicitadas para traslados particulares familiares, de grupos de amigos y hasta de artistas musicales. A principios de febrero trabajaron con músicos de la talla, nada más y nada menos que, de Raly Barrionuevo y de Los Tekis, quienes se presentaban en el Festival Nacional de la Salamanca.
Según relataron, también son cada vez más las personas que contratan su servicio para llevar a los adolescentes a fiestas y boliches. “Nos ha pasado que nos digan que iban con hombres y por ahí ellos se prenden en la joda. Nosotras no nos prendemos en nada de eso”, resaltaban las impulsoras de este proyecto.
Muy enérgicas, carismáticas con grandes y chicos, y siempre dispuestas a trabajar, estas amigas y socias santiagueñas, se ganaron un lugar en las calles. Todavía con muchos kilómetros por recorrer y miles de anécdotas para contar, tienen el apoyo y la recomendación de un numeroso público a su favor.
Creado:
15 febrero, 2022




