“Cristo resucitado siempre nos lanza hacia adelante”, Mensaje pascual de los obispos

Compartimos a continuación el mensaje de los obispos Mons. Vicente Bokalic CM (obispo de Santiago del Estero) Mons. José Luis Corral SVD (obispo de Añatuya) Mons. Enrique Martínez Ossola (obispo auxiliar de Santiago del Estero) con motivo de la Pascua 2021

¿Dónde está muerte tu victoria? ¡Cristo venció la muerte, ha Resucitado! Él VIVE. Que esta Pascua nos encuentre unidos como familia y comunidad junto al Señor, a quien acompañamos en su pasión, muerte y acogiendo la gran noticia de su Resurrección. Jesús en la Semana Santa nos dona la gran lección del amor en el sublime gesto de darse por entero, despojado y humillado, sube a la cruz para descender a nuestros dolores y fracasos, para resucitarnos a la vida nueva.

El Omnipotente se deja reducir a la nada; el que es la Palabra y Rey se silencia, enseña y vence desde la cátedra y el trono de la Cruz, coronado de espinas y no de gloria, no con armas sino solo con amor. Solo la fuerza desarmada y desarmarte del amor y del perdón cura, libera, levanta y salva. En este tiempo en que se prolonga la larga “cuarentena” pedimos al Resucitado su consuelo, ánimo y fortaleza para seguir sosteniéndonos unos a otros en la solidaridad y en la esperanza. Vemos, padecemos y hasta somos actores de injusticias, maldades e indiferencias; pero también es cierto que en medio de la oscuridad siempre comienza a despuntar el amanecer, en un campo arrasado vuelve a aparecer la vida, cuando parece que algo ha llegado a ser irreversible empieza a transformarse y da paso a la novedad.

Tras este tiempo, arduo y difícil que estamos atravesando, emprendamos un camino hacia un nuevo modo de vivir donde desterremos la ambición enfermiza del poder y tener, el odio y las divisiones, la corrupción y el egoísmo, la violencia y los enfrentamientos, para cultivar el encuentro y la amistad social donde nadie sea oprimido ni descartado.

La resurrección de Cristo provoca por todas partes gérmenes de ese mundo nuevo y su fuerza imparable e invencible ha penetrado la trama oculta de esta historia para reconducirla hacia su plenitud. Estamos convencidos que su muerte y resurrección no es en vano. Esta Pascua, que irrumpe y nos alcanza en las circunstancias que vivimos marcadas por la incertidumbre y el temor, nos motiva a comunicar su alegría y a llevar su luz a todos los lugares, hacia todas las periferias y a los nuevos ámbitos donde hace más falta la vida del Señor Jesús. Con el Apóstol San Juan podemos decir: “…lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos…es lo que les anunciamos” 1 Jn 1,1.

La experiencia del Resucitado, que ha calado en lo más profundo de nuestras vidas, ha encendido o reavivado el deseo de salir a comunicarlo, como las mujeres en la mañana de la Resurrección. Lo recibido y vivido como gracia nos urge a salir a compartirlo con aquellos que no han tenido esta experiencia. Es la fuerza de la Misión, que nos impulsa a cada cristiano y a cada comunidad a compromisos concretos y programados de anuncio de la alegría y de la esperanza.

Creer en el Resucitado y que Él está vivo entre nosotros, nos alienta a renovar nuestra identidad misionera. En la Pascua resplandece la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado, es la oportunidad para regenerar la propia fe en el Señor y orientar las propias elecciones individuales y sociales hacia el bien y la verdad. Cristo resucitado y glorioso es la fuente profunda de nuestra esperanza, siempre nos lanza hacia adelante, nos regala la capacidad de renacer y no nos faltará su ayuda para cumplir la misión que nos encomienda.

Feliz Pascua de Resurrección para todos los que habitamos esta bendita Provincia de Santiago del Estero y que seamos testigos con nuevo vigor de la Buena Nueva del Evangelio de la vida en todo tiempo y lugar.

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