Pinto vivió tres días de pasión y gloria: el Mundial de Potreros coronó a “Los Compás de G. Catán” en una fiesta inolvidable del fútbol
El tradicional campeonato relámpago finalizó este lunes 12 de octubre, después de tres jornadas a puro fútbol, emoción y encuentros entre equipos de distintos puntos del país. La competencia, que alguna vez tuvo entre sus protagonistas al mismísimo Diego Armando Maradona, volvió a demostrar por qué es uno de los grandes acontecimientos del fútbol amateur argentino.
Hay lugares donde el fútbol se juega y otros donde se vive como una verdadera religión popular. Pinto, en el sur de Santiago del Estero, pertenece a ese segundo grupo. Durante tres días, la ciudad volvió a convertirse en la capital nacional del fútbol de potrero, con una nueva edición de su emblemático campeonato relámpago, una competencia que combina talento, sacrificio, historias de barrio y una pasión que atraviesa generaciones.
Este lunes 12 de octubre, después de un fin de semana cargado de emociones, llegó el momento de la consagración. “Los Compás de G. Catán” levantaron la copa de campeones, escribiendo su nombre en la historia de un torneo que cada año despierta ilusiones en cientos de futbolistas.
El segundo puesto quedó en manos de Unión de Ulluas, mientras que Los 14 de las Torres completaron el podio y La Sub 21 se ubicó en el cuarto lugar.
Fueron tres jornadas de fútbol intenso, de partidos que se definieron por pequeños detalles, de abrazos interminables, de festejos y de sueños que se terminaron en una tanda de penales.
Porque en Pinto, durante el Mundial de Potreros, cada partido puede convertirse en una final.
Un campeonato que lleva el espíritu de Maradona
Hablar del Mundial de Potreros es hablar de una de las expresiones más auténticas del fútbol argentino. Un campeonato que forma parte de la memoria popular y cuya historia guarda un vínculo especial con Diego Armando Maradona, quien supo participar de esta tradición futbolera.
La figura del Diez representa justamente aquello que hace especial a este certamen: el fútbol que nace en los barrios, en las canchas de tierra, entre amigos y compañeros que sueñan con ganar un campeonato.
En Pinto no hacen falta grandes estadios ni tribunas monumentales para sentir la emoción del deporte más popular del país. Basta una pelota, dos arcos y jugadores dispuestos a dejarlo todo.
Esa esencia se mantiene viva en un torneo que, con el paso de las décadas, dejó de ser solamente una competencia local para convertirse en una cita reconocida del fútbol amateur nacional.

Tres días que transformaron a Pinto en una capital futbolera
La edición 2026 comenzó el sábado y se extendió hasta el lunes, coincidiendo con una fecha especialmente significativa: el 112° aniversario del Club Social Pinto, fundado el 12 de octubre de 1914.
La competencia reunió a delegaciones provenientes de diferentes lugares, con un formato de eliminación directa que no permite distracciones.
Cuatro canchas en simultáneo, partidos de dos tiempos de 20 minutos y definiciones por penales en caso de igualdad conformaron una verdadera maratón futbolística.
En la previa, los organizadores estimaban una participación cercana a los 200 equipos, una convocatoria que refleja la magnitud alcanzada por el campeonato. La edición anterior había contado con 192 delegaciones.
Durante estas jornadas, Pinto cambió su ritmo habitual. Las calles, los comercios y los espacios de encuentro acompañaron el movimiento generado por los jugadores, familiares, dirigentes y simpatizantes que llegaron para disfrutar de la competencia.
El fútbol también se convirtió en una oportunidad para el reencuentro de familias y amigos, especialmente de aquellos pinteños que regresan a su ciudad para vivir una tradición profundamente arraigada en la identidad local.
Los protagonistas de la edición 2026
CAMPEÓN
Los Compás de G. Catán
2°
Unión de Ulluas
Subcampeón
3°
Los 14 de las Torres
Tercer puesto
4°
La Sub 21
Cuarto puesto
Premios millonarios y una competencia de enorme convocatoria
Otro de los aspectos que distingue al Mundial de Potreros es la importancia de sus premios económicos, que representan un incentivo para los equipos participantes.
La organización había anunciado una bolsa de premios superior a los 286 millones de pesos, con importantes sumas destinadas a los equipos destacados y ganadores de las distintas zonas.
Sin embargo, más allá del dinero, para muchos jugadores el verdadero premio sigue siendo levantar la copa, celebrar con sus compañeros y quedar en la historia de una competencia que reúne a generaciones de futbolistas.

Un homenaje especial a José Natalio Ibarra Gallo
Esta edición también estuvo atravesada por la emoción y el recuerdo.
El campeonato llevó el nombre de “José Natalio Ibarra Gallo”, en homenaje al exinterventor del Club Social Pinto, fallecido recientemente, quien dejó su huella en la vida institucional de la entidad.
El actual presidente interventor, Ángel Álvarez, destacó el valor histórico de la competencia y el papel que desempeña el club en la identidad de la comunidad.
Según recordó, el torneo nació como parte de los festejos del aniversario institucional y originalmente era conocido como el campeonato relámpago del 12 de Octubre.
Con el crecimiento de la convocatoria y la llegada de equipos de diferentes provincias, comenzó a popularizarse el nombre de Mundial de Potreros, denominación que terminó consolidándose como una marca distintiva de Pinto.
“Trasciende el fútbol y el club porque toda nuestra ciudad se adapta a este movimiento futbolístico, deportivo y cultural que año a año nos une a los pinteños”, expresó Álvarez al describir la importancia del acontecimiento.

Pinto, una ciudad que convirtió el fútbol en patrimonio popular
El Mundial de Potreros es mucho más que un campeonato.
Es una tradición que mantiene viva la identidad de una ciudad del interior santiagueño y que demuestra la capacidad del deporte para generar encuentros, movilizar la economía local y fortalecer los vínculos comunitarios.
Durante tres días, Pinto volvió a mostrar que los grandes acontecimientos deportivos no necesariamente necesitan estructuras profesionales para despertar una pasión multitudinaria.
Con sus canchas, sus equipos, sus familias y sus historias, el Mundial de Potreros representa ese fútbol argentino que se transmite de padres a hijos y que conserva intacto el espíritu de los viejos campeonatos de barrio.
Este lunes se apagaron las luces de una nueva edición, quedaron definidos los campeones y terminaron los partidos. Pero la pasión no terminó.
Porque cuando llegue otro octubre, Pinto volverá a llenarse de camisetas, botines, abrazos y sueños.
Y otra vez, como ocurre desde hace generaciones, una pequeña ciudad santiagueña se convertirá durante unos días en el centro de uno de los espectáculos más genuinos del fútbol argentino.
El Mundial de Potreros 2026 ya tiene campeón. Pero el verdadero ganador volvió a ser el fútbol popular.




