El mensaje de los Obispos de Santiago y Añatuya para la Navidad

A continuación compartimos el mensaje de Navidad de los Obispos Santiagueños. En el texto marcan la realidad actual y nos invitan a no perder las esperanzas:

Queridos hermanos y hermanas santiagueños:

Les escribimos estas líneas para saludarlos en ocasión de la CELEBRACIÓN DE LA NAVIDAD y es nuestro deseo que la vivamos con la profunda alegría que viene de la esperanza y de la experiencia del “Dios con nosotros”, donde nos sabemos amados, sostenidos y siempre acompañados por Él. Hemos vivido un año especial con la pandemia que nos sorprendió y alteró nuestras vidas, hemos tocado el dolor y el miedo, nos afecta la crisis económica y social que nos envuelve, todos nos vemos dañados de una manera u otra. En medio de todo ello, una vez más, queremos asomarnos al Pesebre para acoger el Misterio y el Mensaje del Señor que se hace uno de nosotros para salvarnos. “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn. 1,14). En su pobreza, fragilidad y pequeñez encontramos la fuerza para mantenernos firmes y fieles en su camino, para amarnos como verdaderos hermanos y servir a todos para que nadie sea privado del Don de la vida, de la dignidad, de la felicidad. La Buena Noticia de la Navidad es que no estamos solos, Dios decide tomar nuestra carne, desde abajo y desde adentro de nuestra historia brota una luz de esperanza que quiere impregnar y transformar todo. “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande” (Is 9,1). El virus invisible, que nos paralizó y que derribó tantas seguridades y proyectos, no puede detener la bondad y potencia de la Navidad. Dios invisible toma rostro en el Niño de Belén, se torna cercano y palpable. No queremos ser indiferentes ni invisibilizar ningún rostro donde sigue viniendo a nosotros. “Lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt. 25, 31-46). En nuestros días hay muchos nuevos rostros de la pobreza, de la enfermedad y de la soledad, de la exclusión y de la vulnerabilidad; rostros de personas que como comunidad cristiana debemos mirar, atender y cuidar. Navidad es un compromiso renovado de lucha contra “la otra pandemia”, la de la corrupción y de la injusticia, la del deterioro de la casa común y de la amistad social. Acompañamos fraternalmente a los que han perdido sus seres queridos a lo largo de este año, a los que han entregado generosamente lo mejor de sí por cuidar a los demás, a los que buscan trabajo y han “caído” del sistema, a los que buscan y promueven caminos de solidaridad y caridad, a los que padecen carencias y angustias por diversos motivos que entristecen sus corazones, a quienes transitan enfermedades y a quienes los asisten, a los privados de libertad y a los que están lejos de sus hogares. Les invitamos que las muchas dificultades de estos tiempos, las diferencias y distancias que nos separan e hieren, los desalientos y agotamientos que nos abruman, las podamos poner junto al pesebre para que el Evangelio de la Vida nos colme con su gozo, nos trasmita su paz y nos impulse a reencontramos y renovar vínculos personales y sociales para dejarnos rehacer como familia y pueblo. Reciban nuestra bendición de pastores, que la estrella de la fe y de la esperanza ilumine nuestro camino en el amor, que la Sagrada Familia proteja a todas las familias de nuestro querido y dolido Santiago del Estero. Santa Navidad y bendecido Año Nuevo 2021. “¡Gloria a Dios en el cielo, y paz en la tierra para todos los que Dios ama!” (Lc. 2,14).

*Mons. Vicente BOKALIC, CM Obispo de Santiago del Estero

*Mons. Enrique MARTÍNEZ OSSOLA Obispo Auxiliar de Sgo del Estero.

*Mons. José Luis CORRAL, SVD Obispo de Añatuya

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