El Centro Integral de Salud Banda cuenta con el Programa FLAP

El equipo de atención a pacientes con FLAP es pionero en contar con un protocolo para seguir operando durante la pandemia

El Centro Integral de Salud Banda cuenta con el Programa FLAP (Fisura Labio Alveolo Palatina). Un programa que tuvo sus orígenes hace casi 20 años en el CePSI Eva Perón y que está formado por un equipo interdisciplinario destinado a realizar cirugías por malformaciones congénitas dentro de la cara. Actualmente el equipo, es pionero en contar con  un protocolo presentado ante el Ministerio de Salud, definido para el seguimiento y las atenciones  de niños con FLAP en contexto de pandemia.

Según destacaron los especialistas “este es el primer equipo en el país que presentó un protocolo, ante el Ministerio, para poder operar en tiempos de pandemia, realizamos hisopado y el aislamiento de la mamá y el niño, entre otras acciones para poder darle respuesta en tiempo oportuno. Porque esta anomalía, no puede esperar, la oportunidad quirúrgica, es muy importante”.

El programa está coordinado por la Dra.  Carolina Crámaro y el Dr. Carlos Marrodán. La directora del Centro Integral de Salud La Banda, doctora Liliana Garnica, recalcó que este trabajo significa la búsqueda de “calidad en la atención, en procesos humanizados, y lograr para cada paciente y para cada niño, sus mejores potencialidades”. De igual modo, el doctor Eduardo Nassif, jefe del servicio de cirugía del centro de salud, comentó que se ha “logrado conformar un equipo multidisciplinario con profesiones variadas y se sigue trabajando normalmente (en este contexto de pandemia) dando respuesta, principalmente, a las necesidades de mayor urgencia”.

Al respecto la Dra. Carolina Crámaro, recuerda “este equipo nace hace más de 20 años , con Carlos Marrodán como cirujano pediatra y Carolina González como odontóloga, luego me sumo yo como cirujana y la Licenciada en fonoaudiología Andrea Gallardo, luego la Lic. en psicología Lelia Casmus, la enfermera Andrea Roldan, la Lic. en fonoaudiología Julieta Lucas., describió y detalló “en el CISB, el equipo está formado por los cirujanos y una de las fonoaudiólogas (Julieta) y la enfermera Andrea Roldan, el resto del equipo está en el CePSI”.

Cabe destacar que este equipo de trabajo, además hace 3 años que formó la Asociación Civil SIMI SUMAQ, con el objetivo de fortalecer las acciones que llevan estos profesionales adelante, en este sentido desde la asociación han podido establecer lazos con otras ONG internacionales como SMILE TRAIN y Transforming Faces.

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Este equipo de profesionales plantea como objetivo general, disminuir el impacto socio sanitario de los casos de FLAP en  la provincia de Santiago del Estero. Y como objetivos específicos, concretar la atención multidisciplinaria; implementar nodos de vigilancia de malformaciones congénitas en las maternidades en los servicios de maternidad de la provincia para su captación y rescate  en el 100% de los casos; y capacitación de los docentes rurales en el manejo del niño FLAP en la etapa de escolarización. 

Las acciones que viene desarrollando son actividades conjuntas de prevención y promoción de FLAP con el Programa de Maternidad e Infancia y  la  Dirección de APS de la Subsecretaría de Salud de la provincia. Además la realización de acciones en terreno (Residencia de los pacientes FLAP) para el mantenimiento de la adherencia al tratamiento y la capacitación de  docentes y líderes sociales estratégicos para la inserción social del  niño.

Por otra parte, también este equipo desarrolla actividades de docencia y difusión social sobre FLAP y la realización de los tratamientos pre y pos quirúrgicos.

El Programa FLAP atiende  a niños y niñas que han nacido con fisura naso-labio-alvéolo-palatina. Actualmente la incidencia de casos con FLAP a nivel internacional es de 1 caso cada 1000 nacimientos. Una incidencia promedia similar se observa en nuestro país, salvo en algunas provincias y regiones  donde la tasa de incidencia es mayor al promedio. La Provincia de Santiago del Estero tiene una incidencia de FLAP  superior a 3 casos cada 1000 mil nacimientos, lo que representa una ocurrencia de casuística que triplica a la media internacional, esto se vincula a mapas genéticos propios de la etnias santiagueñas asociado a pautas culturales principalmente de tipo alimentaria de la población local.

La fisura labio alveolo palatina es la malformación congénita más frecuente dentro de las fisuras de la cara. Este tipo de intervenciones tienen un gran impacto no solo en la parte estética de los pacientes, sino también en la alimentación y desarrollo del lenguaje. Los profesionales que intervienen, guían a los padres durante todo el tratamiento, desde el nacimiento hasta la etapa de escolarización.

Al respecto del Programa FLAP, los coordinadores explicaron cómo se organizan en el trabajo en el equipo. La doctora Carolina Crámaro, especialista en cirugía pediátrica, comentó que luego del diagnóstico pre natal o luego del nacimiento del bebé, se aseguran que los padres “tengan un contacto con todos los integrantes, porque poseen dudas y hay cuestiones que necesitan saber incluso antes de que nazca su bebe y les brinda tranquilidad”. Agregó que “lo ideal es llegar a tiempo, antes del año el paladar tiene que estar cerrado; porque eso permitirá que el habla del niño sea lo más normal posible y se incorpore a la sociedad como un miembro activo”.

Por su parte, la licenciada en fonoaudiología, Julieta Lucas, explicó que su intervención inicia “desde el momento en que se tiene un diagnóstico, a través del acompañamiento, brindando pautas e información a los padres para llegar al momento del nacimiento, preparados”.

Asimismo, comento qué trabajan también en “la etapa posterior al nacimiento, cuando el niño desarrolla su lenguaje, comunicación, ingreso a la escuela y demás; es un largo proceso de acompañamiento en la vida del paciente”.

Para finalizar, la coordinadora de la internación pediátrica, doctora Amalia Aranda, explicó que “a pesar de la pandemia y el recorte en atención en todos lados, en los pacientes siguen estando las patologías crónicas, que deben ser atendidos y no podemos descuidar a estos niños que después traen otras complicaciones”. “Hay que protocolizar y pensar para hacer lo mejor posible, con el menor riesgo para los pacientes” concluyó.

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