Rescató perros abandonados y lastimados para criarlos en un refugio

Hace poco, "el polaco" protagonizó el rescate de un perro que estaba abandonado en el interior de una casa abandonada en el barrio Saint Germain.

No es la primera vez que “el polaco” es protagonista de una gran historia de amor con los perros, a los que él los bautiza como “canichones”.

Se trata de Eduardo Groh Riemersma, quien desde hace 16 años se dedica a atender las necesidades de una cantidad cada vez mayor de cachorros: algunos ancianos, enfermos y otros con alguna discapacidad.

Así fundó el “Montecito de los Canichones”, un refugio de perros donde “el polaco” construyó una cabaña para estar más cerca de sus animales, criarlos y darles de comer a más de 130 mascotas de distintas edades, esperando que alguna alma caritativa quiera adoptarlos. 

El refugio de “Narnia” –como también le llama su dueño– se encuentra a 25 kilómetros de la capital de Santiago del Estero, en la localidad de Villa Robles, un pueblo rural con pocas zonas urbanizadas.

Hace poco, protagonizó el rescate de un perro que estaba abandonado en el interior de una casa abandonada en el barrio Saint Germain, de la capital santiagueña.

Este proteccionista de los cachorros, compartió las imágenes de la denuncia penal realizada en contra de la propietaria del inmueble ubicado en la manzana 19 del mencionado barrio de zona sur. La denuncia fue radicada en la Comisaría 51º y continuará su curso en la justicia.

Noble hazaña

Lo mismo hizo con otro cachorro que estaba muy lastimado en el barrio Bruno Volta de la capital, a quien bautizó Homero, para luego trasladarlo a una veterinaria para curarlo, y espera que pronto algún alma caritativa quiera adoptarlo.

 “El Montecito de los Canichones” tuvo distintos emplazamientos, y por muchos años, Eduardo tuvo que vagar de un lugar a otro, porque vivió con sus animales en espacios prestados en forma temporaria y precaria, y no recibe ayuda alguna del Estado como para poder tener un resguardo acorde para los animales.

Lo llamativo de este refugio, es que Eduardo cría muchos perros discapacitados con carritos ortopédicos, a veces difíciles de costearlos. Se trata de animales que fueron abandonados por sus dueños a punto de ser sacrificados, y tras ser alertados por vecinos o allegados, los rescató para darles la crianza y el amor que necesitan.

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