San Gil: una fe que atraviesa generaciones y vuelve a reunir a miles en Sacha Pozo
La Fiesta Grande se celebra este martes 1 de septiembre en el departamento Banda. Entre promesas, encuentros familiares y expresiones de la cultura santiagueña, la comunidad renueva una tradición sostenida por la familia Hoyos de Cobacho.
Hay tradiciones que no se explican solamente con una fecha en el calendario. Se transmiten en las familias, en el recuerdo de quienes enseñaron a rezar y en la decisión de regresar cada año para agradecer. La Fiesta Grande de San Gil es una de ellas: una celebración donde la historia y la fe popular vuelven a encontrarse en Sacha Pozo.
Este martes 1 de septiembre, el paraje del departamento Banda, ubicado a 42 kilómetros de Santiago Capital, recibe a miles de promesantes, peregrinos y visitantes. Algunos llegan para renovar sus pedidos; otros, para agradecer los favores que atribuyen a su devoción. Todos forman parte de una jornada que une la celebración religiosa con la música, las comidas típicas y el encuentro comunitario.

Una historia conservada por la memoria familiar
Los orígenes de esta devoción local sobreviven en los relatos de la familia que custodia la imagen. Según contó Ana González, integrante de esa familia, a Nuevo Diario, un hombre que recorría la zona llegó a Sacha Pozo con una pequeña imagen del santo. Después de recibir refugio y alimento de los vecinos, la dejó allí antes de continuar su camino.
De acuerdo con esa memoria transmitida entre generaciones, la imagen quedó primero al cuidado de Crisóstomo Hoyos, pasó luego a Javier Hoyos y después a Petrona Hoyos de Cobacho. Sus descendientes continuaron la custodia y la organización de la celebración.
Roberto Cobacho relató que asumió esa responsabilidad hace más de tres décadas, tras regresar de Buenos Aires. Desde entonces, mantener el legado también significa preparar el predio y coordinar los servicios para recibir a los fieles. El crecimiento del santuario tuvo un momento importante en 2011, con la inauguración de una nueva capilla. La Sala de las Banderas, donde se conservan ofrendas de los promesantes, es otra expresión de esa historia compartida.
La celebración de hoy
La programación de este martes contempla la apertura de la capilla a las 6 y las presentaciones de academias folclóricas desde las 13. La misa central está prevista para las 16, presidida por el padre Angelo Introzzi, y a las 17 se realizará la procesión por los alrededores del predio.
Participarán las academias Siguiendo mis Sueños, de San Lorenzo; Tupac Noy, de Estación Simbolar; Reflejo de Tradición, de El Aibe; Alma Folclórica, de La Banda; La Donosa, de La Aurora, y Corazones Santiagüeños.
La propuesta incluye más de 200 puestos de comidas típicas y artesanías. La organización anunció ingreso y estacionamiento gratuitos para vehículos particulares, con acompañamiento del Gobierno provincial, además de agua potable, baños y un operativo con intervención de Policía, Bomberos, Recursos Hídricos, Vialidad Provincial y el Tráiler Sanitario.
Mucho más que una fiesta religiosa
En San Gil, la oración y las expresiones culturales comparten un mismo espacio. Las danzas, las artesanías y los sabores regionales acompañan la devoción y hacen de la jornada una oportunidad para reencontrarse con las costumbres del interior santiagueño.
La continuidad de esta fiesta también habla del trabajo que exige conservar una tradición. Detrás de cada celebración están la familia custodia, los colaboradores y una comunidad de fieles que vuelve a darle sentido con su presencia.
Sacha Pozo renueva hoy ese vínculo entre pasado y presente. Porque la historia de San Gil no vive únicamente en la imagen que se preserva: también continúa en quienes regresan, en las promesas que se renuevan y en las nuevas generaciones que empiezan a hacer suyo este camino de fe.




