Polémica en El Montecito: un colaborador retira su apoyo y plantea dudas sobre el sostenimiento del refugio
La Forrajería TOTY anunció que dejará de asistir al establecimiento y cuestionó su organización tras la muerte del “Polaco” Riemersma. La comisión directiva, por su parte, había asegurado que los animales están cuidados y que el trabajo continuará.
El Montecito de los Canichones atraviesa un momento sensible tras el fallecimiento de su fundador, Eduardo “Polaco” Groh Riemersma. Al dolor por su pérdida se suma ahora el retiro de un importante colaborador y una serie de cuestionamientos sobre la conducción del refugio, que, según la información difundida, alberga a más de mil animales.
La Forrajería TOTY, cuyo propietario mantenía una estrecha amistad con el proteccionista, anunció que dejará de brindar asistencia al predio. “Mi amigo ya no está y solo no puedo”, fue la frase con la que expresó su decisión.
De acuerdo con lo comunicado, antes de finalizar su colaboración la firma entregó una última donación de 46 bolsas de alimento y retiró del lugar a algunos animales, entre ellos Cielo y los conocidos como “los Flequilludos”.
El anuncio estuvo acompañado por críticas a la organización institucional. Desde la forrajería señalaron una presunta falta de claridad en la conducción, cuestionaron la ausencia de una asamblea de la comisión directiva y reclamaron un liderazgo definido para afrontar esta nueva etapa.
También manifestaron que no continuarían realizando aportes sin un marco que, a su entender, garantice transparencia en el manejo de las colaboraciones. Se trata de cuestionamientos expresados por el colaborador saliente, que por sí mismos no acreditan irregularidades en la administración del refugio.
La situación incorpora una nueva preocupación al desafío de sostener la obra del “Polaco”: cómo asegurar los recursos y la organización necesarios para mantener diariamente la alimentación, la atención veterinaria y el cuidado de los animales.
Por su parte, la comisión directiva había difundido un comunicado en el que ratificó la continuidad de las actividades y buscó llevar tranquilidad a la comunidad. Allí aseguró que los animales se encontraban en buen estado, con alimento, atención médica y acompañamiento permanente durante las 24 horas.

En ese mensaje también destacó el compromiso de los trabajadores, responsables de mantener las tareas cotidianas durante los días posteriores a la muerte del fundador. Esa comunicación expresó la posición institucional sobre el funcionamiento del refugio, aunque no constituye una respuesta específica a los cuestionamientos de TOTY.
El retiro de este apoyo abre interrogantes sobre el sostenimiento de El Montecito, pero no implica, por sí solo, un anuncio de cierre ni permite afirmar que los animales hayan quedado sin asistencia.
Entre el compromiso de continuidad expresado por la comisión y los reclamos del colaborador que se aleja, el futuro del refugio exige respuestas claras. El desafío será sostener la confianza de quienes aportan y garantizar que la obra del “Polaco” continúe brindando protección a los animales que dependen de ella.




