Conmoción y curiosidad en La Bajada por la impactante imagen de San La Muerte
Una escena que mezcla fe, misterio y asombro irrumpe en el paisaje cotidiano de La Bajada, en el departamento Banda. A la vera de la Ruta 1, una imponente escultura de varios metros de altura comienza a tomar forma y no pasa desapercibida: se trata de una monumental imagen de San La Muerte, cuya sola presencia ya genera debate entre vecinos y transeúntes.
Aún rodeada de andamios y en plena etapa de construcción, la figura sobresale por su realismo y por un detalle que inquieta y fascina al mismo tiempo: luces instaladas en las órbitas oculares que, al caer la tarde, le otorgan una apariencia impactante. De noche, la escena adquiere un tono aún más llamativo, convirtiendo el lugar en un punto inevitable de observación para quienes circulan por la zona.
Entre la fe popular y el enigma
El emplazamiento no es casual. La escultura se levanta frente a un santuario del Gauchito Gil y en un sector rodeado de viviendas modernas, lo que potencia el contraste entre lo cotidiano y lo simbólico. Allí, las versiones comienzan a multiplicarse: algunos vecinos aseguran que el sitio será destinado a un “templo de sanación”, lo que alimenta la expectativa y también el desconcierto.
La figura de San La Muerte, profundamente arraigada en el imaginario popular del noreste argentino, despierta tanto devoción como controversia. Representado como un esqueleto, es invocado por sus fieles en busca de protección, favores o justicia, aunque su culto suele estar rodeado de interpretaciones diversas.
Un nuevo punto de referencia
Sin información oficial sobre los responsables de la obra ni detalles precisos sobre su finalidad, la construcción avanza a buen ritmo y ya se perfila como un nuevo hito en la geografía espiritual y cultural de la provincia.
Entre comentarios en voz baja, miradas curiosas y celulares que registran cada avance, La Bajada vive días distintos. La gigantesca figura de San La Muerte no solo modifica el paisaje: también interpela creencias, despierta preguntas y confirma que, en Santiago del Estero, la fe popular sigue encontrando formas tan diversas como impactantes de manifestarse.





