472 años latiendo fuerte: la Madre de Ciudades se abrazó a su historia
Un grito en la plaza: “¡Feliz cumpleaños, Santiago querido!”
La noche del 24 de julio no fue una más en la Madre de Ciudades. Fue un suspiro colectivo, un abrazo entre generaciones, una vigilia en la que los corazones latieron al ritmo de la historia. Santiago del Estero celebró sus 472 años con una velada emotiva en la que no faltaron las raíces, el orgullo, la cultura y, sobre todo, la esperanza.

Desde temprano, la plaza Libertad comenzó a poblarse. Familias enteras, jóvenes con pañuelos al cuello, adultos mayores que no quisieron perderse el ritual de cada año. Una postal viva del sentir santiagueño.
En el corazón de la ciudad, donde late el alma antigua del Cabildo, la vigilia tomó forma de relato y canción. Allí, sobre el escenario, se tejieron escenas que hablaron del desarraigo, del coraje silencioso de los pueblos, de las raíces que no se cortan ni con el paso de los siglos. Y como en cada aniversario, la música le dio voz al alma: pasada la medianoche, los hermanos Cuty y Roberto Carabajal levantaron la temperatura con su inconfundible energía santiagueña.

Fue en ese clima de emoción colectiva que el gobernador Gerardo Zamora expresó su alegría: “Muy contento por un año más en este histórico lugar… Feliz cumpleaños para todo Santiago”, dijo con sencillez y orgullo, antes de dejar una reflexión que resonó como plegaria compartida: “Valorizar nuestro pasado, consolidar nuestra tradición, y mirar hacia el futuro con mucha esperanza. Que Dios nos acompañe y nos ilumine a todos los santiagueños”.
A su lado, la senadora Claudia de Zamora, el vicegobernador Carlos Silva Neder, el jefe de gabinete Elías Suárez y la intendente Norma Fuentes, acompañaban el momento con visible emoción. Justamente Fuentes fue quien destacó el valor simbólico de la puesta en escena, en la que se evocó a una figura entrañable: Leo Dan, ícono de la música y del sentimiento santiagueño. “Es un espejo para los jóvenes —afirmó— por ese orgullo de pertenecer, de sentir esta tierra”.
Y así fue: orgullo. Orgullo de una ciudad que supo transformarse sin perder su esencia. De una sociedad que sigue creyendo en la construcción colectiva, donde cada historia personal se entrelaza con la historia común.
“Hoy uno siente que ha trabajado, que ha consolidado un modelo”, dijo la intendente al recordar aquel aniversario 450, cuando Gerardo Zamora era intendente. “Y esta plaza Libertad es testigo de todo ese camino”.
En las calles aledañas, entre puestos de comidas típicas y banderas celestes y blancas flameando, los santiagueños siguieron celebrando. Porque no hay mejor manera de honrar a una ciudad que no olvidar de dónde venimos, mientras se camina hacia adelante con la frente en alto.
Hoy jueves 25, la fiesta continúa: desde las 10, el desfile cívico-militar reúne a las fuerzas vivas y a vecinos de toda la provincia. Por la tarde, el Parque Aguirre será escenario del gran festival musical, el broche de oro para una conmemoración que no sólo recuerda una fecha, sino que reafirma una identidad.
Porque Santiago no es solo historia: es presente que late, es futuro que se sueña en comunidad. Y mientras el eco del bombo legüero aún resuena en las calles, una certeza se impone sobre todas las cosas: Santiago del Estero no se olvida de quién es, y jamás deja de celebrar lo que puede llegar a ser.





