Bomberos Voluntarios, razón de orgullo de los añatuyenses

Lo que parecía un sueño imposible, hoy cumple 32 años de vida, de servicio constante

Este viernes celebran 32 años de su creación los Bomberos Voluntarios de Añatuya.


Lo que parecía un sueño imposible, hoy cumple 32 años de vida, de servicio constante, de entrega total, de un sí permanente y sin objeciones para ayudar al añatuyense, de un sostenido crecimiento, de profesionalismo, humanidad y de una gran proyección hacia un futuro mejor.


Allá por septiembre de 1988 comenzó a gestarse este sueño tras un gravísimo incendio en la zona céntrica de Añatuya. Laura Roldan, vecina oriunda de Río IV en Córdoba, preocupada por lo sucedido comenzó a gestionar ayuda en su ciudad natal y consiguió las primeras donaciones para el futuro cuerpo de bomberos local. Se sumó la experiencia, por haber pertenecido en los años 60 a un cuerpo municipal de bomberos, de don Alberto Yapur, y desde entonces nunca más se detuvo el sueño.


A estos dos puntales se sumaron muchos vecinos más como Don Benito zarate, Don Vázquez, Don Juan Champarini, Don Arguello que fue el redactor del primer estatuto del cuerpo, Don Piñol y tantos otros que en permanentes reuniones e intercambios decidieron ir contra corriente y cimentar las bases de los 32 años del cuerpo que es orgullo de todos los añatuyenses.


Con las primeras ayudas y cascos de aluminio que heredaron del viejo cuerpo municipal de Bomberos concretaron la creación oficial el 8 de enero de 1989. Una tarea titánica pero que dio grandes frutos se propusieron aquellos hombres y mujeres que dieron inicio a esta realidad de 32 años de Bomberos Voluntarios de Añatuya.


Como todo comienzo la tarea no fue sencilla. Todo estaba por conseguirse. La Cámara de Comercio prestó parte de sus viejas instalaciones en la Av. 25 de Mayo para el funcionamiento de la primera sede. Luego alcanzaron el padrinazgo del cuerpo de bomberos de Sarandí, Buenos Aires. Entre los primeros miembros activos del cuerpo se anotaron Alejandro Carrizo, “Pilo” Ruiz, José “Bigote” Campos, “Nene” Suarez y otros jóvenes más que integraban la agrupación scout local.


Bomberos es una obra nacida en el corazón solidario y trascendente de un grupo de personas que pensaron a Añatuya con un cuartel y un cuerpo activo de Bomberos Voluntarios, capaz de ayudar a sus vecinos en todo lo que necesitaran. Sin duda este grupo fue un adelantado y crearon para esta ciudad y una amplia región del sudeste santiagueño uno de los primeros cuerpos de bomberos del interior provincial. Una obra que no dejo de crecer, especialmente en servicios a la ciudad.


Nadie más que ellos pueden hablar de servicio: Incendios en pleno monte, accidentes por doquier en rutas, caminos vecinales y calles añatuyenses; rescates; traslados de pacientes; campañas solidarias; actuaciones en catástrofes como inundaciones y otros; contención y esperanza, incluso cuando la muerte llena de dolor y todo socorro que la comunidad necesitó. Ahí estuvieron, están y estarán nuestros Bomberos Voluntarios de Añatuya.
Este es un día para hacer memoria agradecida por tantos hombres y mujeres que pusieron su vida en esta iniciativa. También por tantos socios y benefactores que apoyaron el crecimiento de esta gran institución y de aquellos que permitieron con su esfuerzo, tiempo e incluso recursos materiales concretar este sueño convertido en orgullo de la ciudad.
El tiempo los ha fortalecido, incluso cuando los vientos de cola económicos del país los dejaron prácticamente sin recursos. Nunca dejaron de crecer estructural como profesionalmente con un estado permanente de capacitación y actualización y un recambio de integrantes del cuerpo activo, sumando nuevos hombres y mujeres deseosos de servir a su comunidad.


La actualidad los encuentra con una comisión directiva funcionando a pleno, con servicios concretos y sentidos a la comunidad y con un plantel de 32 profesionales del socorrismo dispuestos a ayudar en todo lo que la región requiera.


“Pelusa” Cejas, Mons. Jorge Gottau, Homero Manzi, “Nini” Bravo, el padre Emilio de Elejalde, “Tinco” Andrada y muchos más forman parte del sentir orgulloso de los que habitamos Añatuya. No cabe dudas que a esa larga lista de hombres y mujeres ilustres que han engrandecido esta ciudad también se suman las instituciones como el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Añatuya. ¡Felices 32 años!!!

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