“De Felippe pone orden en la polémica: Central ganó, pero también se mira hacia adentro”
Central Córdoba volvió a alimentar su sueño en el Torneo Clausura. La victoria 2-1 ante San Lorenzo, en un Madre de Ciudades repleto y vibrante, lo metió en los cuartos de final, pero también lo dejó en el centro de la tormenta por las polémicas arbitrales que rodearon el cruce. En medio de ese escenario caliente, Omar De Felippe salió a hablar. Y habló bien.
Lejos del lugar común de la victimización o la chicana fácil, el entrenador dejó un mensaje que desentona —para bien— en un fútbol argentino muchas veces dominado por el enojo y la sospecha:
“No siempre la culpa la tiene el otro. A veces me equivoco yo”.
La frase, simple pero contundente, marca el perfil de un técnico con altura. Un conductor que, aún en medio de una clasificación discutida por algunos sectores, eligió la autocrítica y no la grieta futbolera.
“Nos pegaron mucho, pero tenemos un gran equipo”
De Felippe recordó que su equipo también sufrió arbitrajes desfavorables: “En la final con Vélez no nos cobraron un penalazo, y al otro día no salimos a cuestionar”. En tiempos donde cualquier jugada dudosa se transforma en material inflamable, el DT puso paños fríos y le devolvió contexto a la discusión. No negó la existencia de polémicas: la ubicó en un marco más amplio, sin revanchismos.
Además, valoró con énfasis la reacción del Ferroviario:
“Después pasó todo lo que pasó: el penal, las expulsiones… Siento que lo fuimos a buscar y lo ganamos bien. Fuimos justos ganadores.”
Esa lectura, más allá de interpretaciones externas, refuerza la identidad que De Felippe intenta imprimir: un equipo que no se paraliza, que se sostiene en la calma y la convicción.
Un técnico que ordena el debate
Si algo quedó claro en esta conferencia es que De Felippe no compra relatos fáciles. Ni los del “nos roban siempre”, ni los del “ganamos porque nos ayudan”. Su línea argumental tiene una coherencia casi extraña en estos tiempos:
– Autocrítica.
– Relativización de la polémica.
– Reivindicación del trabajo.
– Reafirmación del respeto hacia el rival.
No es poco. En un fútbol donde cada fecha se convierte en un ring mediático, su postura —mesurada, reflexiva— aporta aire. Y demuestra que el Ferroviario tiene un conductor con criterio, que sabe cuándo hablar y cómo hacerlo.
La ilusión está encendida, pero con los pies en la tierra
De Felippe evitó cualquier mensaje triunfalista:
“Este equipo está para pensar en la semana que viene… Será un partido tan duro como este.”
Sin embargo, dejó asomar la ilusión de un final soñado:
“Ojalá nos toque jugar la final. Sería cerrar un año extraordinario.”
El plantel lo sigue, él los potencia, y la ciudad vibra. Pero la moderación sigue siendo su brújula.
Un cierre que responde al debate
“Hay que aguantar los palos. Espero que esta semana no aparezcan fantasmas de por qué gana Central Córdoba. Es un equipo digno cada fin de semana”, cerró el DT.
Un mensaje directo, sin estridencias, hacia quienes intentan empañar el momento ferroviario.
Central Córdoba avanza, pero más importante aún: avanza con un entrenador que no pierde la claridad.
Omar De Felippe volvió a demostrar que es un técnico con altura y sentido común. Y en este fútbol tan ruidoso, eso vale oro.





