Santiago del Estero fortaleció su compromiso con Campo Limpio y la gestión responsable de envases fitosanitarios
La provincia fue sede de la Mesa de la Región Norte de Campo Limpio, que reunió a representantes de distintas provincias para avanzar en un sistema sustentable de recuperación de envases vacíos de fitosanitarios. Desde el Gobierno provincial destacaron la trazabilidad, los controles y la necesidad de una mayor participación de los productores.
Santiago del Estero fue sede este martes de la Mesa de la Región Norte de Campo Limpio, un encuentro que tuvo como escenario el Nodo Tecnológico y que puso en agenda uno de los desafíos ambientales vinculados directamente con el crecimiento de la actividad agropecuaria: qué hacer con los envases vacíos de fitosanitarios una vez utilizados en los campos.
Campo Limpio impulsa un sistema de gestión que busca que estos envases tengan un circuito controlado y un destino seguro, evitando prácticas inadecuadas como su abandono, quema, entierro o reutilización para otros fines.
De esta manera, la iniciativa apunta a combinar producción, responsabilidad ambiental y trazabilidad, involucrando a productores, empresas, organismos públicos y provincias en la recuperación y correcta gestión de estos residuos.
Santiago del Estero, sede de una agenda regional
La apertura estuvo encabezada por el ministro de Producción, Recursos Naturales, Forestación y Tierras, Néstor Machado; el subsecretario de Ambiente, Pablo Fuentes; y la directora ejecutiva de Campo Limpio, María Pisanu.
También participaron funcionarios y referentes de Chaco, Santa Fe, Córdoba, Salta, La Rioja, Formosa, Tucumán y Entre Ríos, en una mesa que permitió analizar las diferentes realidades de las zonas productivas del norte y avanzar en estrategias comunes.
Pisanu destacó especialmente la importancia de la articulación público-privada y del trabajo conjunto con las provincias.
“Es muy importante la articulación público-privada y el trabajo con las provincias”, sostuvo, al señalar que, si bien existen aspectos generales que deben abordarse en todo el país, cada región presenta particularidades que requieren respuestas específicas.
Campo Limpio cuenta con un sistema desplegado a nivel nacional que busca trabajar a escala y ofrecer una solución ambientalmente sostenible para los residuos generados por la actividad agropecuaria.

Trazabilidad y mayor responsabilidad
Durante el encuentro, Machado destacó los avances realizados por Santiago del Estero y recordó el convenio firmado con el Senasa por el gobernador Elías Suárez, orientado a fortalecer los mecanismos de control y trazabilidad.
El ministro puso en valor además el trabajo de la Subsecretaría de Ambiente, las áreas de Fiscalización y la Dirección de Agricultura, aunque remarcó que uno de los puntos centrales sigue siendo generar una mayor conciencia entre los propios productores.
En Santiago del Estero existen centros de acopio para la recepción de estos envases en Pozo Hondo, Bandera, Fernández y Quimilí, por lo que desde el Gobierno provincial insistieron en la importancia de que los recipientes utilizados regresen al circuito habilitado y no terminen descartados de manera irregular.
La provincia también avanza con herramientas tecnológicas para reforzar los controles. Machado explicó que los CUIT de quienes adquieren productos agroquímicos quedan registrados y que la receta fitosanitaria electrónica permite ampliar el seguimiento.
“Vamos a continuar con la trazabilidad porque tenemos implementada la receta fitosanitaria electrónica, que nos permite verificar quiénes y qué productores han aplicado distintos productos agroquímicos y si los productos han sido realmente aplicados o no”, afirmó.
Campo Limpio: producir y cuidar el ambiente
La importancia del sistema radica precisamente en incorporar la gestión del envase al proceso productivo. El circuito no debería finalizar cuando se utiliza el fitosanitario, sino cuando el recipiente recibe el tratamiento y destino correspondiente.
Para una provincia con una fuerte actividad agrícola como Santiago del Estero, avanzar en este modelo significa incorporar mayores estándares ambientales, trazabilidad y responsabilidad compartida dentro de la producción.
La realización de la Mesa de la Región Norte en territorio santiagueño permitió así reforzar una agenda que busca que el crecimiento productivo avance acompañado por buenas prácticas ambientales.
El desafío ahora pasa por profundizar los controles, ampliar la recuperación de envases y lograr que cada vez más productores los entreguen en los centros habilitados. Producir más y hacerlo de manera sustentable aparecen, en este esquema, como partes de un mismo objetivo.




