Soja: el productor argentino paga $90.000 de impuestos por hectárea y entrega el 70% de la renta agrícola

La soja en su precio mal alto.

Un informe de la FADA advirtió que la recaudación fiscal subió ya que “la cantidad de impuestos en pesos que pagó una hectárea promedio aumentó”.

Un informe trimestral de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) que analiza la participación del Estado en la renta agrícola, determinó que por cada $100 que genera una hectárea, $61,50 se destinan a pagar impuestos. Sin embargo, se destacó que la medición de junio es más baja que la de marzo, cuando unos $64,9 se iban al pago de tributos. 

La diferencia de 3,4 puntos porcentuales se da, principalmente, por la suba de precios y por una leve suba de los rendimientos esperados, ya que el impacto de la sequía fue menor a lo previsto. Sin embargo, desde la FADA advirtieron que Un informe de la FADA advirtió que la recaudación fiscal subió ya que “la cantidad de impuestos en pesos que pagó una hectárea promedio aumentó”

Según el informe, en el caso de soja, los impuestos nacionales que paga una hectárea pasaron de marzo a junio de $74.250 a $89.986; en maíz de $45.316 a $54.480; en trigo de $26.209 a $38.069; y en girasol de $22.306 a $42.693. En paralelo, se indicó que la suba de precios internacionales no sólo generó un mayor aporte fiscal, sino que también potenció el ingreso de dólares al país. 

“Se puede apreciar que una suba de precios de los granos no sólo beneficia a la producción agropecuaria, sino que también el Estado recauda más e ingresan más dólares al país. Mientras más divisas ingresen, es mejor para toda la economía, ya que se disponen de más dólares para importar gas y combustibles, por ejemplo”, señaló Nicolle Pisani Claro, economista de FADA.

No obstante, los productores agropecuarios afrontan actualmente una difícil situación en materia energética dada la falta de combustible. Ante la escasez de gasoil, en muchos casos no se puede cosechar porque las máquinas no tienen con qué funcionar. A esto también se suman los problemas logísticos, porque no se puede sacar lo que se cosechó de los campos debido a la falta de combustible para los camiones; y un aumento en el costo de los fletes –que es trasladado a toda la cadena productiva- ya que existe un mercado paralelo donde se ofrece gasoil a altos precios. 

Según la FADA, en los últimos 12 meses, el incremento nominal del tipo de cambio oficial fue del 26,7%, pasando de $94,86 por dólar a $120,16, mientras que la inflación en el mismo periodo la inflación fue del 60%. En términos de tipo de cambio real, descontando los efectos de la inflación, en los últimos 12 meses cayó un 21%. “El tipo de cambio se ha atrasado respecto a la inflación, incrementando los costos de producción al medirlos en dólares, un escenario malo para cualquier actividad exportadora”, advirtió David Miazzo, economista jefe de FADA. 

Y agregó: “El costo de producir se ha incrementado sustancialmente en dólares durante el último año. Si tomamos el promedio de los cuatro cultivos considerados, hoy cuesta un 37,9% más en dólares que el año pasado, el mayor aumento se dio en trigo, con un incremento anual del 50,1%. Si se compara con el año 2008, por tomar otro periodo de precios internacionales altos, los costos actuales son un 56,8% más altos en dólares corrientes, para el promedio ponderado de los cuatro cultivos”.

El informe analizó individualmente los cultivos y mostró que la participación del Estado en la soja es del 68,4%, maíz 53,9%, trigo 50,4% y girasol 44,8%. La carga impositiva está compuesta por impuestos nacionales, provinciales y municipales. Los nacionales no coparticipables representan el 66,8% del total que afronta una hectárea agrícola en Argentina. Se componen principalmente por los derechos de exportación, a los que se le suma el impuesto a los créditos y débitos bancarios.

Las tributaciones nacionales coparticipables entre Nación y las provincias representan el 27,8%. Aquí se destacan principalmente el impuesto a las ganancias y los saldos técnicos de IVA. 

Las provincias reciben parte del 27,8% como coparticipación, y también recaudan diversos impuestos. En este Índice se consideran el impuesto inmobiliario rural, el impuesto a los sellos y el impuesto a los ingresos brutos, con una alícuota reducida, ya que ni Córdoba ni Santa Fe, por ejemplo, cobran este impuesto. Así, los impuestos provinciales son el 4,9% de los impuestos totales.

Los municipales representan el 0,5% de los impuestos en el Índice FADA promedio nacional. El componente central de los mismos son las tasas viales o las guías cerealeras, de acuerdo a la provincia.

En cuanto a los índices provinciales, Córdoba registra un 62,3%, Buenos Aires 59,6%, Santa Fe 59,7%, La Pampa 59,8%, Entre Ríos 64,1% y San Luis 62,5%.

Sin embargo, cabe señalar que los impuestos provinciales presentan divergencias. En todas las provincias analizadas se paga impuesto inmobiliario rural e impuesto a los sellos para la compraventa de granos. En Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y San Luis se pagan Ingresos Brutos con diferentes alícuotas; y en Córdoba y Santa Fe la actividad está exenta. Buenos Aires y Santa Fe tienen tasas municipales, mientras que La Pampa tiene las guías cerealeras. Córdoba, San Luis y Entre Ríos no tienen imposiciones a nivel local. San Luis y La Pampa tienen impuestos al estilo de aduanas internas.

Por Agrofy News

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