Recomiendan estas estrategias para enfrentar el estrés por calor y proteger al ganado

Se debe evitar que los animales hagan grandes desplazamientos en los horarios de mayor incidencia de estrés calórico.

El bienestar animal puede verse afectado cuando se registran altas temperaturas, lo cual tiene su correlato en la producción lechera, de carne y en la eficiencia reproductiva. En este sentido, especialistas del INTA acercan estrategias de monitoreo de temperatura y humedad (ITH) y brindan recomendaciones para enfrentar el estrés térmico.

La zona de confort para vacunos de carne está compuesta por temperaturas que varían de 7° C a 26° C, mientras que para vacas lecheras debe ser de 5° C a 21° C. Además, esta se da cuando la humedad relativa oscila entre 10 % a 50 % y la velocidad del viento varía entre 5 a 8 kilómetros por hora.

“La zona de confort se da cuando los animales alcanzan el máximo comportamiento productivo de carne o leche y reproductivo, siempre que la dieta esté balanceada, con energía y proteína, y se suministre adecuadamente en cantidad y calidad”, destacó Aníbal Fernández Mayer, especialista del INTA Bordenave –Buenos Aires–.

El bienestar animal puede verse afectado durante el verano, cuando se registran las temperaturas más altas. En este sentido, el especialista del INTA explicó: “El estrés por calor se da cuando la temperatura ambiental es superior a los 26° C – 28° C, cuando la humedad relativa es mayor del 50 % y cuando la velocidad del viento es menor a 5 kilómetros por hora”.

Recomendaciones para sistemas de engorde a corral
✅ Asegurar la provisión de sombra natural o artificial (mediasombra)
✅ Proporcionar agua en lugares estratégicos que permitan un fácil, rápido y cómodo acceso a los animales
✅ Evitar el consumo de pasturas con ergoalcaloides
✅ Suministrar hasta el 40% de la ración de alimento por la mañana para favorecer su metabolismo.

Más recomendaciones

El INTA realiza una serie de recomendaciones que, aplicadas de forma conjunta, permiten defender al ganado del estrés térmico.

Las dietas frías se presentan como una alternativa para enfrentar el estrés calórico difícil de disipar por los vacunos. “Esta dieta debe tener balanceada la fracción energética y proteica, con menor contenido de fibra de baja digestibilidad y mayor proporción de concentrados, promoviendo menores fermentaciones acéticas en rumen y haciendo un mejor uso de la energía generada”, explicó el técnico.

La concentración energética, granos almidonosos, sirven para contrarrestar la disminución de consumo de materia seca que experimentan los vacunos por efectos del calor. También, los concentrados proteicos de menor degradabilidad ruminal, como grasas by pass, aumentan la densidad energética de la dieta y no fermentan en rumen.

Esta estrategia pretende suplir las denominadas dietas calientes, las cuales se caracterizan por tener una alta proporción de fibra (celulosa, hemicelulosa y lignina) de baja digestibilidad. Estas moléculas complejas son fermentadas en el rumen, generando altas proporciones de ácido acético, lo que eleva la temperatura corporal difícil de disipar por el ganado.

Por otro lado, suministrar sombra y contar con aspersores y ventiladores permite propiciar una zona de confort. “En producción lechera, para amortiguar las altas temperaturas se debería emplear sombra artificial o natural especialmente entre las 11 am a las 18 pm para que los animales descansen adecuadamente”, expresó Fernández Mayer.

Además, agregó que resulta importante contar con sombra donde se ubican los comederos y bebederos y con grandes ventiladores bajo tinglados abiertos o media sombra donde los animales descansan y comen.

En cuanto a la aspersión, “por cada 0,5 litros de agua que se aplica sobre el animal se puede disipar 255 kilocalorías de calor corporal”, expresó el técnico. Y agregó: “El tamaño de gota debe variar entre 3 a 5 milímetros, así el agua puede atravesar el pelo y llegar al cuero, ya que si las gotas de agua son de menor tamaño se puede producir una impermeabilización de esa zona sin dar lugar a que irradie el calor interno del animal al ambiente”.

“En los meses del verano es clave que los animales tengan acceso a comida fresca, en calidad y cantidad durante toda la noche, suministrada al final de la tarde”, desarrolló Fernández Mayer, ya que de esta forma se podrán sostener altas producciones de carne o leche.

“Los animales consumen una alta proporción de la materia seca durante las horas nocturnas, en los meses de verano pueden consumir hasta el 60 % del total en este periodo”, agregó. En este sentido, estas proporciones pueden ser suministradas a última hora de la tarde de acuerdo a cada sistema productivo, a la categoría animal y a las características de cada dieta.

Por último y como manejo preventivo se deben evitar los arreos, trabajos en los corrales o que los animales hagan grandes desplazamientos en los horarios de mayor incidencia de estrés calórico, resulta ideal que los mismos sucedan temprano en la mañana o a última hora de la tarde.

Fuente: Inta Informa

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