Buenas noticias para el campo: la chicharrita del maíz retrocede y crece la expectativa por una campaña que puede ser clave para Santiago del Estero

El 53º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis revela un escenario alentador a pocas semanas del inicio de la siembra de maíz tardío. En el NOA y NEA, regiones de especial importancia para los productores santiagueños, la presencia del insecto se mantiene en niveles bajos, mientras que en otras zonas del país los registros son incluso mejores que los del año pasado. Los especialistas advierten que el monitoreo será determinante para evitar una nueva crisis sanitaria como la de 2023/24.

El campo argentino comienza a mirar con renovado optimismo la próxima campaña de maíz tardío. Después de atravesar uno de los episodios sanitarios más graves de los últimos años, provocado por la expansión de la chicharrita del maíz, los nuevos relevamientos nacionales ofrecen señales positivas para los productores, especialmente en provincias del norte como Santiago del Estero, donde el cultivo constituye una actividad estratégica para la economía agropecuaria.

Según el 53º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, publicado el 3 de noviembre de 2026 y elaborado con datos correspondientes a la segunda mitad de octubre, las poblaciones del insecto vector se mantienen en niveles reducidos en gran parte del territorio nacional.

El dato adquiere particular relevancia porque falta aproximadamente un mes para el comienzo de las siembras tardías, una etapa decisiva para miles de productores que deben definir sus estrategias de implantación, manejo sanitario e inversión.

El panorama es favorable, pero todavía no representa una garantía de ausencia de daños. Los técnicos recuerdan que las poblaciones pueden modificarse rápidamente cuando las condiciones ambientales favorecen la reproducción del insecto.

Santiago del Estero: una oportunidad para recuperar confianza en el maíz

Para el sector agropecuario santiagueño, los resultados representan una noticia especialmente importante.

En departamentos con fuerte actividad agrícola, como Belgrano, Taboada, Moreno, General Taboada, Aguirre y Rivadavia, la evolución de la chicharrita constituye una variable que los productores siguen con atención al momento de planificar sus cultivos.

Localidades productivas como Bandera, Quimilí, Añatuya, Los Juríes, Sacháyoj y zonas rurales cercanas forman parte de una extensa región donde el maíz tiene un papel significativo tanto en la producción de granos como en las cadenas ganaderas.

La experiencia de la campaña 2023/24 dejó una advertencia contundente: la enfermedad transmitida por este insecto puede provocar pérdidas extraordinarias cuando coinciden una elevada población del vector, plantas susceptibles y condiciones favorables para la transmisión.

En aquella campaña, la epidemia sanitaria contribuyó a una pérdida cercana al 20% de la producción nacional de maíz, según la referencia de la Red de Monitoreo.

Por eso, los registros actuales permiten proyectar un inicio de campaña con menor presión inicial de la plaga, aunque todavía resulta prematuro anticipar rendimientos o resultados económicos.

Los números que entusiasman al sector agropecuario

Localidades sin capturas de chicharrita por región

53º informe nacional · Segunda mitad de octubre de 2026

Los resultados del relevamiento muestran diferencias regionales, aunque con una tendencia general favorable.

NOA: estabilidad y baja presencia. El 60% de las localidades monitoreadas no registró capturas, mientras que el 21% presentó apenas entre uno y cuatro adultos por trampa. Aunque hubo un ligero incremento respecto del relevamiento anterior, los valores se mantienen estables frente al mismo período de 2025.

NEA: indicadores alentadores. El 57% de las localidades no registró presencia del insecto y el 34% se ubicó en la categoría más baja de capturas. El promedio regional aumentó levemente respecto del informe previo, pero continúa por debajo del registrado un año atrás.

Litoral: niveles mínimos. El 85% de las localidades estuvo libre de capturas y otro 12% presentó entre uno y veinte adultos por trampa. Un dato importante es que el 98% de las trampas se encontraba en lotes con maíz temprano, lo que aporta información relevante sobre la presencia del vector en cultivos implantados.

Centro Norte: fuerte retroceso. Las localidades sin capturas pasaron del 86% al 93% entre los dos últimos relevamientos. El 7% restante se mantuvo en la categoría de menor abundancia.

Centro Sur: la región con menor incidencia. El 97% de las localidades evaluadas no presentó capturas, consolidando una situación sanitaria muy favorable.

La amenaza que puso en jaque a la producción nacional

La chicharrita del maíz, cuyo nombre científico es Dalbulus maidis, es un insecto pequeño, pero con una enorme capacidad de generar daños indirectos.

Su principal peligrosidad radica en que puede transmitir patógenos asociados al complejo del achaparramiento del maíz, una enfermedad que afecta el desarrollo de las plantas y puede comprometer severamente el rendimiento.

Entre sus consecuencias se encuentran la reducción del crecimiento, el acortamiento de entrenudos, las alteraciones en hojas y espigas y las pérdidas de productividad.

La crisis de 2023/24 modificó la forma en que numerosos productores argentinos planifican sus campañas. El control sanitario dejó de ser una cuestión secundaria para convertirse en uno de los factores centrales de las decisiones agronómicas.

Cinco medidas fundamentales para proteger la próxima campaña

Los especialistas insisten en que el escenario favorable no debe traducirse en una relajación de las tareas preventivas.

  1. Eliminar los maíces guachos: evitar que las plantas voluntarias permitan la supervivencia del vector y de los patógenos entre campañas, fenómeno conocido como puente verde.
  2. Monitorear desde la emergencia: revisar periódicamente los lotes de maíz para identificar tempranamente la aparición del insecto.
  3. Consultar los informes regionales: seguir la evolución de las capturas y los datos de infectividad, especialmente en las zonas endémicas.
  4. Planificar las fechas de siembra: evaluar las condiciones de cada establecimiento y las recomendaciones técnicas para reducir la exposición del cultivo.
  5. Definir estrategias de manejo con asesoramiento profesional: considerar las condiciones locales, el estado del cultivo y los umbrales o criterios técnicos disponibles antes de intervenir.

La ausencia de capturas en una trampa no significa necesariamente que el insecto haya desaparecido de toda una zona. Tampoco todas las chicharritas son portadoras de los patógenos, por lo que los datos de infectividad resultan importantes para interpretar el riesgo sanitario.

Un buen comienzo que puede tener impacto económico

La posibilidad de iniciar una campaña con menor presión de chicharrita tiene implicancias que van más allá del aspecto estrictamente agronómico.

Para Santiago del Estero, una campaña maicera exitosa representa movimiento económico en numerosas localidades del interior: transporte de granos, contratación de maquinaria agrícola, servicios técnicos, comercialización de insumos, almacenamiento y abastecimiento de las actividades ganaderas.

En regiones productivas como el sudeste santiagueño, donde el sector agropecuario es uno de los principales motores de la economía local, las expectativas sobre la evolución del maíz tienen una incidencia directa sobre la actividad comercial y laboral.

Sin embargo, los datos actuales describen una menor presencia del vector, no una estimación de producción ni una previsión de rentabilidad. El comportamiento del clima, la disponibilidad de agua, las decisiones de siembra y la evolución sanitaria durante el verano serán determinantes.

El desafío: transformar las buenas señales en una campaña exitosa

El 53º informe nacional deja una conclusión importante: la Argentina llega a la antesala de la siembra tardía con indicadores sanitarios considerablemente más favorables que los observados durante la crisis de la chicharrita.

Para los productores de Santiago del Estero, el desafío será aprovechar este escenario sin descuidar las medidas de prevención que adquirieron especial relevancia después de las pérdidas de campañas anteriores.

La vigilancia permanente, el manejo responsable de los lotes y el trabajo conjunto entre productores, técnicos e instituciones serán fundamentales para sostener las condiciones actuales.

El campo tiene motivos para recuperar el optimismo. La chicharrita muestra niveles bajos y la campaña comienza a generar expectativas, pero la verdadera prueba llegará cuando avance la siembra y aumenten las temperaturas.

La oportunidad está planteada: cuidar la sanidad del cultivo desde el primer día será una de las claves para que el maíz vuelva a consolidarse como protagonista del desarrollo productivo santiagueño.

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