Paliza histórica para Trump: ¿Y ahora? un dolor de cabeza para Milei, incertidumbre política y económica para la Argentina
La derrota de Trump en Estados Unidos, un dolor de cabeza para Milei: incertidumbre política y económica para la Argentina
El diario Infobae Titula ¿Y ahora? Los norteamericanos lo castigaron en la última elección de su gestión. Costo de vida, temor a más problemas y guerras sin fin: El combo que detuvo a Trump y mira el Gobierno
El contundente triunfo demócrata en las elecciones legislativas estadounidenses representa un duro golpe para Donald Trump y abre un escenario de preocupación para Javier Milei, quien convirtió su alianza con el mandatario norteamericano en uno de los principales pilares de su política exterior y su estrategia económica.
Las elecciones de este martes 3 de noviembre dejaron a los republicanos sin el control de ambas cámaras del Congreso estadounidense. Los demócratas consiguieron mayorías en Diputados y el Senado, debilitando el poder político de Trump para los próximos dos años.
Para Milei, el resultado llega en un momento especialmente sensible. El Gobierno argentino depende en buena medida de la confianza de los mercados internacionales y del respaldo político y financiero de Washington.
La principal preocupación está en el futuro de la asistencia económica estadounidense. Durante 2025, la administración Trump respaldó a la Argentina mediante mecanismos financieros extraordinarios, incluido un acuerdo de swap por 20.000 millones de dólares. Con un Congreso dominado por la oposición demócrata, nuevas operaciones de apoyo podrían enfrentar mayores cuestionamientos y controles.
El problema también es político. Milei apostó fuertemente a su relación personal con Trump y ahora deberá enfrentar un escenario internacional en el que su principal aliado conserva la presidencia, pero pierde capacidad de maniobra legislativa.
Sin embargo, la derrota republicana no significa que Estados Unidos vaya a retirar automáticamente su respaldo a la Argentina.
El gran interrogante es qué ocurrirá en 2027, cuando Milei enfrente un nuevo desafío electoral y necesite mostrar estabilidad económica, inversiones y acceso al financiamiento.
La derrota de Trump deja una advertencia para la Casa Rosada: apostar gran parte de la estrategia económica y diplomática a un solo aliado internacional puede convertirse en una debilidad cuando cambia el equilibrio del poder.
Trump perdió el control del Congreso y Milei enfrenta ahora el desafío de sostener su programa económico con un aliado políticamente debilitado.
George McGill era demócrata. En 1932 ganó la banca para senador por el estado de Kansas, en Estados Unidos. Su partido nunca más lo hizo. Hasta ayer. Adam Hamilton ganó la banca. Pasaron 94 años para que eso sucediera. Donald Trump lo hizo posible. En South Carolina, la última victoria demócrata en una carrera para el Senado por el estado había sido Fritz Hollings en 1998. Ayer volvió a suceder. Historias como estas se repiten en una de las peores elecciones de medio término para un Gobierno estadounidense.
El aumento en el costo de vida. Temor a seguir perdiendo frente a la inflación. Guerras que empiezan y nunca terminan. El miedo a medidas cada vez más punitivas entre inmigrantes. Un combo perfecto y un título que llegó al corazón del votante: “Controlar el Congreso para controlar a Donal Trump”. Pero fue mucho más que eso. Fue un golpe al ego del Presidente. Casi tan alto como los números del combustible de su país. El resultado fue contundente. Por primera vez desde que ejerce el máximo cargo, tendrá a la oposición por encima suyo. El Senado ahora es demócrata. Y la incógnita es saber cómo reaccionará el mandatario ante el avance opositor que buscará poner un freno a los últimos dos años de su gestión. Y tendrá la capacidad de avanzar en investigaciones sobre decisiones que tomó la administración republicana, como por ejemplo quiénes fueron los ganadores del negocio por el petróleo de Venezuela. “Me transformaré en el Señor Veto”, había dicho a la CCN a 24 horas del cierre. En medio del conteo, disparó su furia contra Fox News: “La encuesta de Fox News, que siempre es la peor, resulta sumamente ofensiva por las preguntas que plantea. Cada pregunta es un ataque premeditado, y ante cada respuesta, ¡solo cabe decir: «¡Pura mierda!». Esto lleva ocurriendo años”, escribió Trump en la red Truth Social.
Mientras los primeros resultados aparecían en las pizarras, en la embajada argentina se esforzaban por aclarar algo que repetían en la previa de la elección: “Esto no cambia nada. El mensaje del presidente Javier Milei siempre fue el mismo, incluso antes de la llegada de Trump al poder y es que Argentina tiene que tener una alianza estratégica con los Estados Unidos. Se planteó cuando aún estaba Joe Biden. Y se seguirá planteando”. El evento realizado en el primer piso mezcló a diplomáticos argentinos, entre ellos al embajador Alec Oxenford, y al subsecretario de gestión institucional, Eduardo “Lule” Menem, con legisladores y empresarios. La noticia fue pésima. Para suerte de ellos, el agasajo terminó a las 18, antes de los primeros resultados oficiales.
El Gobierno siguió de cerca los resultados de las elecciones en EEUU
El lunes, uno de los más de 40 think tank que existen en Washington dialogó con Infobae en estricto off the record. Realizaban un análisis de la consecuencia que podría traer el control opositor sobre ambas Cámaras. La pregunta de este medio fue si podían ofrecer algún ejemplo que repercutiera en Argentina y Latinoamérica. “Bueno, los demócratas podrían activas comisiones investigadoras. Hay dos puntos que pueden servir para entenderlo. Habrá pedidos de información sobre quiénes fueron los ganadores del petróleo venezolano. Y porque no, solicitar más información sobre el financiamiento que Estados Unidos le brindó a la Argentina en 2025”. Fue la senadora demócrata Elizabeth Warren, quien solicitó datos por la ayuda financiera del gobierno de Trump a la Argentina. Reclamó mediante una carta al secretario del Tesoro, Scott Bessent, que cierre la línea de swap por US$20.000 millones con el país, en enero del 2026. En aquel comunicado, pidió acceder a una copia del acuerdo. Si bien ese tipo de inquietudes no tiene el poder para frenar decisiones que pueda tomar Trump en 2027, la intención es poner bajo la mirada pública este tipo de acciones.
De recorrida por Washington, quizás uno de los distritos más demócratas del país, se observó durante toda la noche un clima festivo. A contramano del silencio que hubo dos años atrás cuando Trump arrasó en la elección ejecutiva. “Esto nos vuelve a demostrar que nada es para siempre. Ahora Trump va a tener que escuchar”, dijo eufórico un joven estudiante que pasó esta semana en casa de sus padres para la elección. En algunos pubs clásicos los resultados se siguieron en pantallas por todo el lugar y se festejaba como un gol cada triunfo opositor.
El aumento en el costo de vida, las guerras y el miedo a medidas cada vez más punitivas para inmigrantes son algunos de los cuestionamientos del electorado a la gestión de Trump (REUTERS/Vincent Alban)
Amine tiene 54 años. Llegó desde Marruecos cuando tenía 19 gracias al recibimiento que le hizo un primo. Vive en Arlington. Votó con el sistema de votación anticipada. Fue por los demócratas. “La primera vez que se presentó Trump lo voté. Pero nunca más. Todo subió. Manejo un auto de aplicación y cada vez alcanza para menos. Pero no tengo miedo por mí sino por mis hijos. El Congreso puede frenar su política ante inmigrantes. Mira si un día echan a mis hijos? El Gobierno solo habla de negocios. El resto pasa a un segundo plano”. Scott es oriundo de Washington. Vive aquí desde siempre. Hoy, con 42 años, cree que Trump es aún la novedad. “Lo acusan de ser sistema pero vino a modificar las cosas. Me causa gracia que lo insultan por su verborragia. Nosotros no lo escuchamos. Sino que miramos la política. Ey! Tiene 81 años. Mi padre también dice incoherencias. Por eso hay que ver los hechos más allá de todo”.
Por último, el KO. La piña llegó desde Texas. El último demócrata en ganar una elección allí había sido Lloyd Bentsen en 1988. Los malos resultados se acabaron ayer. James Talarico, con 37 años se quedó con la banca en el Senado. “No tiene que ver con Izquierda o Derecha, sino entre los de arriba y los de abajo”, dijo luego de votar. “Realmente dimos el golpe, es hora de trabajar para frenar a un Presidente que se creyó superpoderoso”, festejaron desde su equipo de campaña con los resultados en las pantallas.





