Norte santiagueño: los intendentes empiezan a mover sus fichas y crecen las dudas rumbo a 2026
El mapa político del norte santiagueño comenzó lentamente a entrar en clima electoral y, aunque todavía faltan meses para las definiciones oficiales, en distintas ciudades del interior ya se perciben movimientos, reuniones y señales que generan expectativa entre los vecinos de cara a los comicios de 2026.
En una región donde históricamente el peso territorial de los intendentes ha sido determinante, muchos jefes comunales empiezan a mostrar una relación política cada vez más consolidada, fortaleciendo vínculos institucionales y también estrategias de cara a un escenario donde la reelección vuelve a estar sobre la mesa.
Dentro del oficialismo del Frente Cívico aparecen nombres con fuerte protagonismo regional como Felipe Cisneros, María Ferreyra y Diego Ponti, mientras que desde el sector peronista también se observa el posicionamiento de Bochi Chamorro, en un esquema donde las alianzas y los acuerdos regionales comienzan a tener un peso cada vez mayor.
Los encuentros institucionales, actos oficiales y gestiones compartidas dejaron en evidencia durante los últimos años una agenda común vinculada a obras públicas, salud, seguridad, educación y desarrollo para el norte provincial. Sin embargo, detrás de esa imagen de unidad también empieza a aparecer el inevitable condimento político: la discusión sobre las candidaturas y la continuidad de los actuales liderazgos.
En varias ciudades del interior, vecinos y referentes sociales comienzan a preguntarse si los actuales intendentes buscarán renovar sus mandatos por otros cuatro años más o si surgirán nuevas figuras capaces de disputar espacios de poder. La incógnita no es menor, especialmente en localidades donde el oficialismo mantiene estructuras sólidas desde hace varios períodos.
Fuentes políticas reconocen que el oficialismo analiza cuidadosamente el escenario electoral. Aunque consideran que durante los casi cuatro años de gestión hubo una mínima pérdida de votantes, entienden que ese porcentaje todavía no altera el “manómetro electoral” ni pone en riesgo la estructura política construida en el norte santiagueño.
Mientras tanto, la oposición mantiene un llamativo silencio público. Hasta ahora no hubo presentaciones oficiales de candidaturas fuertes, aunque en algunas ciudades ya comenzaron a circular flyers, reuniones reservadas y movimientos de sectores que buscan posicionarse de cara a la disputa electoral.
En ese contexto, el norte santiagueño aparece nuevamente como una región clave para el armado político provincial. Allí, la cercanía con los vecinos, la presencia territorial y la capacidad de gestión siguen siendo factores decisivos a la hora de sostener liderazgo político.
Se vienen meses de definiciones, negociaciones y decisiones importantes. Y en cada ciudad del interior, la pregunta empieza a repetirse entre los vecinos: ¿continuidad o renovación?





