Reforma laboral: por qué los diputados santiagueños no acompañaron el proyecto del oficialismo
El tratamiento de la reforma laboral impulsada por el oficialismo nacional generó un fuerte posicionamiento de los representantes de Santiago del Estero en la Cámara de Diputados. Desde el bloque opositor, el diputado Marcelo Alejandro Barbur explicó los fundamentos del voto negativo y detalló los puntos que, según sostuvo, resultan “regresivos” para los trabajadores.
La provincia cuenta con cuatro legisladores nacionales: Jorge Alejandro Mukdise, Celia Inés López Pasquali, Marcelo Alejandro Barbur y Celia Campitelli. En ese marco, el rechazo al proyecto se basó —según se explicó— en una visión crítica sobre el impacto que tendría la norma en el empleo, las condiciones laborales y la organización sindical.
1. Cuestionamientos al impacto en el empleo
Uno de los ejes centrales del rechazo fue la afirmación de que la flexibilización laboral no garantiza la creación de puestos de trabajo. Barbur sostuvo que el empleo genuino depende del crecimiento económico y del fortalecimiento del mercado interno, y no de la reducción de derechos.
En ese sentido, rechazó el argumento oficial de que la reforma facilitaría nuevas contrataciones y advirtió que, por el contrario, podría incentivar despidos en un contexto económico complejo.
2. Indemnizaciones y Fondo de Asistencia Laboral
Otro punto crítico fue la creación del denominado Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que permitiría a las empresas financiar indemnizaciones mediante un sistema alternativo. Desde el bloque opositor señalaron que este esquema podría afectar recursos vinculados al sistema previsional.
Además, cuestionaron la posibilidad de que las indemnizaciones se paguen en cuotas —seis o doce— y que se excluya el aguinaldo del cálculo, lo que, según plantearon, implica una pérdida concreta para el trabajador despedido.
3. El “Banco de Horas” y las horas extras
La implementación del “Banco de Horas” fue otro de los aspectos señalados como preocupantes. Según explicó Barbur, este mecanismo permitiría reorganizar la jornada laboral con mayor discrecionalidad por parte del empleador, incluyendo extensiones horarias sin el pago inmediato de horas extras.
Desde esta mirada, la medida representa un retroceso en derechos laborales consolidados y podría derivar en jornadas más extensas sin la compensación económica correspondiente.
4. Derecho a huelga y estructura sindical
El proyecto también contempla modificaciones en materia sindical. Entre ellas, la ampliación de actividades consideradas “esenciales” o “importantes”, lo que limitaría el alcance de las huelgas.
Para los legisladores que rechazaron la iniciativa, esta disposición afecta la capacidad de protesta y negociación colectiva de los trabajadores, debilitando el rol de las organizaciones gremiales.
Una discusión de fondo
En su posicionamiento, Barbur sostuvo que no se puede debatir una reforma laboral sin discutir previamente el modelo productivo del país. Enmarcó su voto en un contexto que describió como de crisis industrial y caída de la actividad económica, y afirmó que cualquier modificación en las reglas laborales debe priorizar la protección del empleo y el poder adquisitivo.
De esta manera, el rechazo de los diputados santiagueños se fundamentó en cuatro ejes principales: la defensa del sistema indemnizatorio vigente, el rechazo a la flexibilización de la jornada laboral, la protección del derecho a huelga y la necesidad de un modelo económico que priorice la producción y el consumo interno.
El debate continuará en el Congreso, pero la postura quedó clara: para este sector de la representación santiagueña, la reforma propuesta no ofrece garantías de creación de empleo y, en cambio, implica —según su análisis— una pérdida de derechos para los trabajadores.





