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droga en camion18Las rutas de la cocaína boliviana o de la marihuana paraguaya que ingresan por avionetas desde el norte del país, tienen como paso obligado Santiago del Estero. Ya sea para abastecer a la provincia (mayoritariamente con marihuana) o zona de influencia como Tucumán, o como parte del trayecto hacia Europa u otro destino (la cocaína), el territorio santiagueño figura en el "GPS" narco.

Así lo demuestran los golpes efectuados en los últimos años, a organizaciones criminales que trabajan como bandas transnacionales, ya que tienen un contacto fluido entre elementos locales y sus proveedores de Bolivia y Paraguay.

La provincia ocupa un lugar estratégico en el transporte y tráfico de estupefacientes debido a sus grandes extensiones de fronteras, que la separan de Paraguay a través de la provincia de Formosa en unos 370 kilómetros y de Bolivia a través de la provincia de Salta, una provincia que también es catalogada como de grandes movimientos de la cocaína del mundo.

Es a partir de este punto neurálgico que constituye el Chaco paraguayo, donde existe una multiplicidad de pistas clandestinas aptas para el despegue y aterrizaje de aviones que transportan cocaína de los países productores Colombia, Perú y Bolivia hacia la Argentina y República federativa de Brasil y países europeos.

En casi la mayoría de los casos, la cocaína llega desde Bolivia a través de "bombardeos" o aterrizajes en Salta, Chaco o Santiago del Estero. Si es arrojada en Salta o Chaco, la droga es recogida e ingresada a Santiago del Estero por rutas nacionales, provinciales o caminos vecinales para despistar a los retenes de Gendarmería, Policía Federal o la Policía provincial. Camiones o camionetas son los vehículos más utilizados. Pero también se emplean avionetas. Es el caso de los casi 2.000 kg de cocaína en Los Pirpintos (Dpto. Copo), como se descubrió a principios de julio del año pasado. Toda una novedad en cuanto a operación de los narcos en suelo santiagueño.

Ruta estratégica

Los procedimientos más importantes en Santiago del Estero de detección de la cocaína, se concretaron en la ruta nacional 16, cerca de Monte Quemado (Copo), con la intervención de la Sección "Monte Quemado" del Escuadrón Santiago del Estero de Gendarmería. A modo de repaso breve, sólo en este año se puede mencionar que en los primeros días de septiembre de este año, alrededor de 250 kilos de cocaína fueron secuestrados cuando eran transportados en las ruedas de un camión.

En julio, los efectivos de la Sección "Monte Quemado", pararon un ómnibus que trasladaba a personas de un tour de compras que se dirigía hacia Buenos Aires desde Bolivia. Allí, encontraron en poder de una mujer de nacionalidad boliviana, 28 paquetes que contenían 29 kilos de cocaína.

Marihuana

Con relación a la marihuana, ésta es ingresada por organizaciones a Santiago del Estero vía aérea desde Paraguay, a través de "bombardeos" como el del pasado domingo cerca de Quimilí, cuando Gendarmería secuestró 500 kg de droga (ver nota aparte); o bien vía terrestre, principalmente desde Chaco. Un dato llamativo que surgió de la investigación que desembocó en el último procedimiento en Quimilí, es que la operación fue coordinada por un preso desde la Cárcel Federal de Colonia Pinto.

Calificadas fuentes indicaron en el mismo Servicio Penitenciario había realizado investigaciones internas porque sospechaban de que algunos "pesos pesados", caponarcos que cayeron con importantes cargamentos de droga, seguían operando por los celulares habilitados en la unidad carcelaria. En las sospechas había algún grado de certeza de cómo operaban dentro de la cárcel. La metodología, se cree, es que seguían manejando estructuras muy grandes por medio de estos celulares.

Tenían 20 aparatos asignados en la unidad de libre disponibilidad. Esto les permitía operar bandas grandes. Una de estas bandas habría sido liderada por dos hermanos santiagueños que durante su condena habrían mantenido contactos con organizaciones paraguayas para que "bombardeen" con marihuana en campos que serían de su propiedad y que están en el norte santiagueño, en el límite con Chaco.

Otro caso, que recuerdan, es de un recluso que tenía familiares en Paraguay y contactos en Buenos Aires, y que aunque lo atraparon cuando recogía marihuana que había tirado una avioneta paraguaya, entiende que habría continuado manejando los hilos de su "empresa" desde la cárcel.

Dentro de este grupo considerado que integra gente "hiperpesada" en la cárcel por el manejo de bandas grandes que habrían ostentado y que dentro de la cárcel es determinante para el "respeto" y el temor que infunden en el resto de los presos, había un tucumano que habría continuado supervisando la venta mayorista de drogas en Tucumán, Las Termas y Santiago, desde la cárcel, también a través de celulares.

Fuente: El Liberal

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