Quimilí: se hicieron pasar por su hijo y lo estafaron por $1.430.000 a través de WhatsApp
Un vecino realizó tres transferencias después de recibir mensajes desde un número desconocido. Quien lo contactó aseguró que era su hijo y que necesitaba dinero para reparar el celular. La Fiscalía dispuso la intervención de la División de Delitos Económicos.
Un vecino de Quimilí fue víctima de una estafa por WhatsApp en la que utilizaron la identidad de su hijo para solicitarle dinero. Según la denuncia, el hombre transfirió $1.430.000 en tres operaciones antes de descubrir que estaba siendo engañado.
La presentación fue realizada en la Comisaría Comunitaria Nº 29 por Ramiro Previtera, de 28 años, en representación de su padre, Jorge Eduardo Previtera, quien recibió los mensajes y efectuó las transferencias.
Un cambio de número como puerta de entrada
De acuerdo con lo denunciado, el episodio comenzó el miércoles 7 de octubre, alrededor de las 20.10. Jorge recibió un mensaje desde un número desconocido, con característica 3407. El interlocutor se presentó como su hijo Ramiro y aseguró que había roto su celular, por lo que estaba utilizando otra línea.
Con ese argumento, le pidió $430.000 para pagar una reparación. Para concretar el envío, le proporcionó un CVU que, según la información aportada en la denuncia, correspondía a una cuenta a nombre de un tercero. La explicación fue que se trataba del técnico encargado de arreglar el teléfono.
Convencido de que estaba ayudando a su hijo, el vecino realizó la primera transferencia mediante Mercado Pago.
Tres transferencias y pedidos cada vez mayores
El engaño continuó con una segunda solicitud. Quien enviaba los mensajes indicó que la reparación costaba $930.000 y pidió otros $500.000, que fueron transferidos a la misma cuenta.
Luego llegó un nuevo requerimiento: esta vez, bajo el argumento de que le habían ofrecido un iPhone, solicitó $970.000 adicionales. El hombre respondió que no disponía de esa suma, pero envió otros $500.000.
Así, las tres operaciones completaron un perjuicio económico de $1.430.000.
La maniobra quedó al descubierto minutos después, cuando el verdadero Ramiro se comunicó con su padre desde su número habitual. Al preguntarle si había cambiado de línea, el joven aclaró que seguía utilizando el mismo teléfono y que no había solicitado dinero.
Intervención de la Fiscalía
Tras la denuncia, el fiscal de turno, Rubén Alfonzo, dispuso dar participación a la División de Delitos Económicos de la Policía de la Provincia, para avanzar con las averiguaciones sobre las transferencias y la cuenta receptora.
Los datos bancarios aportados constituyen un elemento para la investigación. La eventual responsabilidad del titular de la cuenta y la identidad de quienes enviaron los mensajes deberán ser determinadas por las autoridades.
El caso expone una modalidad de engaño que apela a la confianza familiar: un supuesto cambio de número, una necesidad urgente y pedidos sucesivos de dinero. En este episodio, el contacto directo entre padre e hijo permitió descubrir la estafa, aunque las transferencias ya se habían concretado.




