Una escena repetida que pudo terminar en tragedia: un bebé cayó de una moto en Pampa Muyoj

Una colcha en la que llevaban envuelto al pequeño se enredó en la rueda trasera y provocó la caída de toda la familia. El niño, de apenas tres meses, sufrió un traumatismo de cráneo. El caso vuelve a poner bajo la lupa una peligrosa realidad cotidiana en Santiago del Estero.

Una familia protagonizó un preocupante siniestro vial durante la tarde del lunes 24 de agosto, en inmediaciones de la Ruta Nacional 64, a la altura de La Balanza, en la localidad de Pampa Muyoj.

El hecho ocurrió alrededor de las 19.50, cuando una pareja circulaba en una motocicleta junto con su hijo de apenas tres meses. El bebé era llevado envuelto en una colcha que, por causas circunstanciales, terminó enredándose en la rueda trasera del rodado.

La situación provocó la caída abrupta de los ocupantes. Como consecuencia del impacto, el pequeño sufrió golpes en la frente y debió ser trasladado de urgencia al Centro Provincial de Salud Infantil (Cepsi).

Según la información conocida, los profesionales determinaron que el bebé presentaba un traumatismo de cráneo. Afortunadamente, permanecía estable y fuera de peligro.

Después del accidente, el padre del niño, de apellido Ortiz, se presentó en la Comisaría Comunitaria N.º 10 para solicitar ayuda. A partir de su pedido se activó la asistencia para la familia y el traslado del menor.

Una realidad que se observa todos los días

El episodio de Pampa Muyoj no debería ser tomado solamente como un accidente aislado. En Santiago del Estero es habitual observar motocicletas en las que viajan tres y hasta cuatro integrantes de una misma familia, muchas veces con bebés o niños pequeños ubicados entre los adultos, sin casco ni protección adecuada.

Se trata de una escena frecuente tanto en las ciudades como en los pueblos y parajes rurales. En muchos casos, la motocicleta es el único medio de transporte disponible para llegar al trabajo, llevar a los hijos a la escuela, asistir a un centro de salud o recorrer grandes distancias.

Esa realidad económica y social debe ser comprendida. Para numerosas familias, comprar un automóvil, pagar un remis o acceder diariamente al transporte público resulta imposible. Sin embargo, comprender las razones no significa desconocer el enorme peligro.

Una caída a baja velocidad puede provocar lesiones graves, especialmente en un bebé, cuyo cuerpo no tiene ninguna protección frente a un impacto. Una manta, una campera larga, una bolsa o cualquier elemento suelto también puede enredarse en la cadena o en las ruedas y desencadenar una tragedia en cuestión de segundos.

Entre la necesidad y el riesgo

El debate no debe limitarse a señalar o culpabilizar a una familia que posiblemente se trasladaba de la única manera que tenía a su alcance. El problema es más profundo y exige prevención, controles responsables, educación vial y alternativas de movilidad para las comunidades alejadas.

También es necesario que los adultos comprendan que llevar a un bebé en brazos sobre una motocicleta representa un riesgo extremo. Ante una maniobra brusca, un pozo, un animal suelto o el roce con otro vehículo, resulta prácticamente imposible proteger al menor.

Lo sucedido en Pampa Muyoj tuvo, dentro de la gravedad, un desenlace alentador: el bebé está fuera de peligro. Pero la próxima familia podría no correr con la misma suerte.

Este caso deja una advertencia urgente para toda la comunidad. La necesidad puede explicar muchas decisiones, pero ninguna urgencia cotidiana debería poner en juego la vida de un niño. La prevención comienza en cada hogar, aunque también necesita de un Estado presente que controle, eduque y ofrezca soluciones reales para quienes no cuentan con otra forma de trasladarse.

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