Pinto: crece la conmoción y apuntan a la falta de contención tras la denuncia de la abogada fallecida
La ciudad de Pinto continúa atravesada por el dolor y la consternación tras la muerte de la abogada Verónica Shadia Altamirano, y en las últimas horas el caso sumó nuevos elementos que profundizan el impacto social y abren interrogantes sobre el acompañamiento institucional a víctimas de violencia.
A la información conocida en las últimas jornadas —que daba cuenta de una denuncia previa por violencia y difusión de material íntimo contra su expareja— se sumaron ahora las declaraciones de su madre, María Verónica Rodríguez, quien puso el foco en la falta de contención que, según afirmó, sufrió su hija luego de acudir a la Justicia.
“Después de la denuncia, mi hija no tuvo contención más que la denuncia”, expresó con dolor, al tiempo que aseguró que la joven atravesaba un estado de extrema vulnerabilidad tras los episodios denunciados.
Según relató, la abogada había intentado buscar ayuda a través de líneas de asistencia para mujeres, desde donde le recomendaron radicar la denuncia en Pinto. Sin embargo, sostuvo que el proceso no avanzó más allá de esa instancia inicial. “Le tomaron la denuncia y ahí quedó todo. No hubo acompañamiento”, afirmó.
En ese contexto, la madre también reveló que su hija habría recibido comentarios que la desalentaban respecto del avance de la causa. “Le decían que esa persona tenía respaldo y que eso iba a terminar en la nada”, señaló, marcando un escenario que —según su testimonio— profundizó la sensación de desprotección.
La reconstrucción de los hechos indica que Altamirano había mantenido una relación de aproximadamente nueve años con el acusado, vínculo que finalizó el 26 de febrero en medio de un contexto que ella misma describió como “insostenible” por situaciones de violencia psicológica, verbal, física y sexual.
Días después, el 1 de marzo, formalizó la denuncia en la Comisaría de la Mujer y la Familia de Pinto, donde también expuso que su expareja habría difundido imágenes íntimas en un grupo de WhatsApp y habría tenido conductas similares con otras mujeres.
Cuarenta días más tarde, la joven fue hallada sin vida, en un hecho que dejó una profunda huella en la comunidad. La situación adquiere una carga aún más dolorosa, ya que este 15 de abril Verónica Shadia habría cumplido 30 años, en medio de una familia devastada por la pérdida.
Las declaraciones de su madre reavivan el debate sobre la efectividad de los mecanismos de protección, el acompañamiento psicológico y legal, y el rol de las instituciones frente a denuncias por violencia de género y vulneración de la intimidad.
Mientras la causa continúa bajo investigación, en Pinto el caso no solo genera conmoción, sino también un fuerte reclamo social por respuestas, prevención y una red de contención real para quienes atraviesan situaciones de violencia.





