Alerta por un presunto caso de bullying en una escuela santiagueña: una alumna de 12 años sufrió una fuerte crisis
La estudiante, que cursa sexto grado y presenta trastorno del espectro autista, fue encontrada llorando y en estado de profundo nerviosismo dentro del baño del establecimiento. Su madre realizó una exposición policial y reclamó medidas de protección. Cómo prevenir, detectar y actuar ante situaciones de acoso escolar.
Un presunto caso de bullying registrado en una escuela primaria de Santiago del Estero generó preocupación luego de que una alumna de 12 años atravesara una fuerte crisis emocional dentro del establecimiento educativo.
Por tratarse de una menor de edad, se preservan su identidad, la de sus compañeros y todos aquellos datos que pudieran permitir su identificación.
Según consta en el informe policial, la estudiante cursa sexto grado y presenta trastorno del espectro autista (TEA). La niña fue encontrada llorando y en un estado de profundo nerviosismo en el baño de la institución.
La situación fue advertida inicialmente por otros alumnos, quienes dieron aviso a la docente responsable del curso. Posteriormente, el episodio fue comunicado a la vicedirectora, que en ese momento se encontraba a cargo de la escuela.
La denuncia de la familia
Luego de tomar conocimiento de lo ocurrido, la madre de la estudiante se presentó en una dependencia policial para informar que su hija habría sido víctima de bullying por parte de compañeros.
A partir de la exposición, efectivos policiales se trasladaron hasta el establecimiento con el objetivo de interiorizarse sobre el episodio y entrevistarse con las autoridades educativas.
Desde la institución informaron que la escuela no cuenta con un gabinete psicopedagógico propio, aunque trabaja de manera articulada con profesionales de un Centro Educativo Integrador (CEI). Estos especialistas serían convocados para brindar contención y acompañamiento a la alumna.
También quedó asentado que la niña no cuenta actualmente con acompañante terapéutico dentro del establecimiento.
De acuerdo con el reporte, una autoridad judicial consultada consideró que, con los elementos disponibles en ese momento, no se advertía la existencia de un delito. Por esa razón, la situación sería abordada inicialmente dentro del ámbito educativo, con intervención de directivos, docentes, profesionales y familias.
Esto no significa que el episodio deba minimizarse: la escuela tiene la responsabilidad de garantizar una convivencia respetuosa, proteger a la estudiante, investigar lo sucedido y evitar que cualquier forma de hostigamiento continúe.
Las autoridades anticiparon que convocarían a los padres de los alumnos señalados para analizar el caso y determinar las medidas correspondientes.
“No me voy a quedar quieta”
Tras lo ocurrido, la madre expresó públicamente su angustia, indignación e impotencia por el momento que debió atravesar su hija.
“Hoy me tocó vivirlo en carne propia”, manifestó. También cuestionó la falta de protección y aseguró que reclamará respuestas: “No me voy a quedar quieta, llegaré hasta las últimas consecuencias”.
La mujer dirigió además un mensaje a las familias, a quienes pidió trabajar desde el hogar en el respeto, la empatía y la convivencia. Asimismo, exhortó a los niños y adolescentes que atraviesan situaciones similares a romper el silencio: “No se callen, hablen”.
El bullying no debe considerarse una “cosa de chicos”
El bullying es una forma de acoso físico o psicológico entre estudiantes. Generalmente implica conductas reiteradas de hostigamiento, intimidación, exclusión, amenazas, burlas, agresiones o humillaciones.
También puede presentarse mediante redes sociales, grupos de mensajería y plataformas digitales. La Ley Nacional 26.892 rechaza toda forma de discriminación, hostigamiento, violencia y exclusión dentro de la comunidad educativa, incluso cuando sucede en entornos virtuales.
No toda discusión aislada entre compañeros constituye bullying. Sin embargo, cualquier situación que provoque miedo, angustia o afecte la integridad de un estudiante debe ser escuchada y atendida de inmediato.
Señales que pueden advertir una situación de acoso
Las familias y los docentes deben prestar atención cuando un niño o adolescente:
- No quiere asistir a la escuela o busca excusas frecuentes para faltar.
- Regresa a su casa angustiado, irritable o con crisis de llanto.
- Presenta cambios repentinos en el sueño, la alimentación o el rendimiento escolar.
- Pierde útiles, dinero, ropa u otras pertenencias sin una explicación clara.
- Se muestra aislado, deja de relacionarse con sus compañeros o abandona actividades.
- Manifiesta dolores físicos frecuentes sin una causa médica determinada.
- Recibe mensajes ofensivos, amenazas o burlas mediante redes sociales.
- Habla de sentirse solo, rechazado, inútil o sin salida.
Una sola señal no confirma necesariamente la existencia de bullying, pero los cambios persistentes justifican una conversación cuidadosa y una intervención profesional.
Cómo deben actuar los adultos
Ante la sospecha o confirmación de acoso escolar se recomienda:
- Escuchar al niño sin interrumpirlo, juzgarlo ni responsabilizarlo.
- Transmitirle que hizo bien en contar lo ocurrido y que no está solo.
- Registrar fechas, lugares, mensajes, capturas de pantalla y posibles testigos.
- Comunicar formalmente la situación a la escuela y solicitar que quede asentada.
- Pedir un plan de intervención, seguimiento y protección para evitar represalias.
- Evitar enfrentar directamente a los niños involucrados o exponerlos públicamente.
- Buscar acompañamiento psicológico cuando existan angustia, aislamiento o cambios de conducta.
- Acudir a los organismos de protección de derechos si la respuesta institucional resulta insuficiente.
- Llamar inmediatamente al 911 o al servicio local de emergencias si existe peligro urgente.
La intervención no debe limitarse a sancionar. También tiene que trabajar con todo el grupo, reparar el daño, acompañar a la víctima y abordar la conducta de quienes ejercen el hostigamiento.
Dónde pedir ayuda
La Línea 102 brinda escucha, contención y orientación gratuita y confidencial ante situaciones que afectan los derechos de niñas, niños y adolescentes. Pueden comunicarse los propios menores, sus familiares, docentes o cualquier adulto que conozca una situación preocupante. No es un servicio de emergencias: ante un riesgo inmediato se debe llamar al 911.
También está disponible el 0800-222-1197 del Área de Convivencia Escolar, una línea nacional gratuita que recibe consultas y denuncias relacionadas con bullying, discriminación, hostigamiento, maltrato y otras formas de violencia en establecimientos educativos. Los casos recibidos son derivados a la jurisdicción correspondiente para su abordaje.
Prevenir el bullying exige el compromiso de toda la comunidad educativa. Escuchar a tiempo, creer en la palabra de los niños y actuar de manera coordinada puede evitar que el hostigamiento avance y provoque consecuencias más graves.




