¿Sólo entre privados? La mora crediticia se convirtió en un problema macro: sus efectos y la posible vía de solución

Economistas analizan los efectos negativos del nivel de incumplimiento en el mercado de crédito. ¿Puede arrancar la economía sin esa palanca? Datos de junio anticipan un punto de quiebre positivo, aunque el camino es largo.

“Cuando el Estado se mete en una conversación entre privados, típicamente es torpe», señaló esta semana el presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, al reafirmar algo que el Gobierno nacional viene repitiendo: no habrá medidas específicas para el rescate o auxilio de deudores morosos.

La frase resuena al mismo momento en que el incumplimiento en el pago de créditos. En especial de parte de individuos, está instalado como tema central.

¿El nivel de mora es un problema sistémico? ¿Cuánto colabora para mantener frenada la actividad económica? ¿Puede haber recuperación del mercado interno sin la palanca del crédito? ¿Cuándo volverá a activarse? Son las preguntas que economistas con diversidad de miradas intenta contestar.

Un informe reciente de la consultora 1816 sobre datos de la Central de Deudores del BCRA brindó ciertas señales positivas. Tras 19 meses de subir, la mora habría dejado de crecer en junio.

La mora total bajó de 7,7% a 7,6%; en familias cayó de 12,8% a 12,7% y entre empresas se mantuvo en 3,5%. Las refinanciaciones, en niveles récord, habrían ayudado a frenar el deterioro.

En la misma línea, Bausili anticipó un posible punto de inflexión en junio, al decir en una conferencia de prensa: «El monto en pesos de los créditos en mora dejó de tener una magnitud que lastime a la masa de crédito otorgado. Y los datos del Cendeu (Central de Deudores) nos indican que en junio habrá incluso bajado respecto de mayo. Por otra parte, el dinero total prestado está comenzando lentamente a crecer. Eso anticipa que es probable que se confirme una baja en el ratio de mora a partir de ahora».

Si ese quiebre positivo se confirma, lejos está de ser una solución. Se trata más bien del inicio de un largo camino de recuperación del crédito aún por transitar que no buscará ser «apurado»; insiste el Gobierno.

Bausili describió el proceso usando una analogía con el aparato digestivo: «Es raro que los ratios de morosidad tengan cambios fuertes en el corto plazo. Se mueven más bien en ondas. Una persona en categoría cinco que empieza a pagar requiere de tres meses sin atraso para pasar a cuatro; y lo mismo a tres. Es decir que si lleva seis meses al día aún figura en mora», dijo en relación al crédito a individuos.

Con ese cálculo, estimó que la baja significativa en las tasas de mora demandará al menos nueve meses.Mapa de la mora en Córdoba: dónde viven y a quiénes les deben los 377 mil deudores atrasadosPorRedacción La Voz

El funcionario consideró positivo que existen proyectos de ley en el Congreso para buscar distintos caminos de auxilio a deudores, pero aclaró que la gestión que integra no cree en esa vía. «Vamos a evitar las ‘soluciones’ que implican quitar recursos a alguien para dárselos discrecionalmente a otros, cosa que se dispara el riesgo moral. Seguimos viendo esto como cuestión entre privados», agregó.

De todas maneras, nuevos datos publicados por la consultora Equilibra, revelaron que en julio el crédito tuvo un comportamiento dual: profundizó la caída en pesos y la suba en dólares. Tras un segundo trimestre contractivo, el crédito en pesos al sector privado retrocedió 2,8% mensual real sin estacionalidad en julio, con caídas tanto en familias (-2,6%) como en empresas (-3,1%).

Del otro lado, los préstamos en dólares crecieron 5,3% intermensual. El 90% es tomado por empresas exportadoras.

Problema entre privados, de escala macro

Más allá de que consiste en un trato entre privados, lo cierto es que por su magnitud y por el rol central que el crédito tiene en la recuperación de la actividad económica, la mayoría de los economistas miran al nivel de mora como un problema «macro».

Para Claudio Capraruolo, economista de Analytica, el fenómeno ya trascendió la esfera de lo individual para convertirse en un obstáculo estructural. “Lógicamente este nivel de mora ya es un problema macro porque frena la expansión del crédito y anula un canal de la demanda”, advierte en diálogo con La Voz.

Según el economista, este aumento de la irregularidad es “un síntoma del problema macro más relevante de la economía: la destrucción del mercado de trabajo con el crecimiento de la informalidad y la caída de salarios”.

La crisis de ingresos, un cambio de régimen económico que desactivó la licuación de cuotas que generaba la inflación y el salto sideral que dieron las tasas en 2025, cuando el Gobierno tomó una medida monetaria que buscaba paliar la inestabilidad pre electoral. Esas son las causas centrales que impulsaron el incumplimiento crediticio.

Esa visión es compartida por Federico González Rouco, de la consultora Empiria, quien observa con preocupación el volumen de deudores que por incumplir quedaron fuera del sistema.

“Si tenés el 15% o 10% del sistema con mora hay un problema, algo está pasando ahí. Hay un problema sistémico”. González Rouco destaca que el impacto más severo se ve en las entidades financieras no bancarias –las que financian la compra de artículos para el hogar, por ejemplo–, donde la mora supera el 40%.

De todas maneras, aclara que no considera eficaz ir por respuestas estatales que impliquen subsidios o condonaciones asumidas a cargo del Estado. «Un salvataje tendría consecuencias complicadas. Algunos gobiernos provinciales están pensando esquemas de desendeudamiento a través de su banca pública, pero todo implica un gasto que hay que cubrir. Me hace ruido», confesó.

Tasas más bajas pero con una fuerte brecha

Lo claro para los especialistas es que la peor consecuencia de la mora es que le pega al financiamiento. «Es una mala noticia para la recuperación del crédito, porque la mora sube las previsiones de irregularidad de los bancos y prestan menos y más caro», analiza González Rouco.

«La mora puede mejorar un poco pero no me imagino al crédito teniendo el impulso de 2024 y principios de 2025 en lo que queda de este año«, anticipa. La profundidad del problema se refleja en el análisis de Jorge Vasconcelos, economista del Ieral, quien también conecta la contracción del crédito con el freno de la actividad económica.

“La falta de crédito, en sentido amplio, describe perfectamente lo ocurrido con el nivel de actividad en lo que va de 2026. La variación negativa del stock de préstamos al sector privado fue un lastre para empresas y familias”.Las billeteras virtuales concentran dos de cada tres créditos irrecuperables en ArgentinaPorRedacción La Voz

A pesar de que el Banco Central ha acumulado reservas –cerca de 13.400 millones de dólares en el año–, ese flujo no «lubrica» la calle. Vasconcelos detalla que, por la necesidad de esterilizar pesos, cada 100 pesos emitidos para comprar dólares, 94 fueron retirados de circulación por el Tesoro y el BCRA. Esto provocó una contracción del crédito al sector privado del 3,5% en términos reales, neutralizando el impulso de las exportaciones.

En diálogo con La Voz en Vivo, Marina Dal Poggetto reforzó la idea de una «cadena de distribución rota», donde el aumento de los depósitos no termina en nuevos préstamos porque el Estado absorbe los pesos a través de deuda del Tesoro, dejando tasas activas para el consumo que reaccionan muy lento.

Aunque bajaron respecto del salto de 2025, las tasas siguen elevadas; con una diferencia muy marca para individuos. La de préstamos personales está en torno al 64% anual. Para empresas, el nivel es inferior: 27% los adelantos en cuenta corriente.

«La mora en el segmento empresas es más baja. El crédito para ese universo no se dio tan acelerado como para los individuos. Los bancos tienen más herramientas para analizar a empresas que a personas. Las firmas suelen tener una relación más estable con el sistema financiero», contextualiza González Rouco.

Aclara, no obstante, que el crédito para empresas está «bastante planchado».

Capraruolo coincide. Observa que, aunque las tasas para empresas cayeron significativamente , el empresario no solicita crédito para invertir si no ve una recuperación de la demanda. Además, en sectores como la construcción, el aumento de cheques rechazados es una señal de alerta clara sobre el golpeado mercado interno.

La recuperación perdió su «palanca»

El consenso sugiere que, sin normalización financiera, cualquier rebote será limitado. Hernán Lacunza subraya que el origen del problema es la falta de crecimiento genuino y, fundamentalmente, el deterioro de los salarios; algo en lo que todos los economistas coinciden.

Sobre cómo se saldrá de esta situación a futuro, el Ieral de Fundación Mediterránea aporta una mirada en su último estudio.

El diagnóstico sostiene que el aumento de la mora no es un problema estructural irreversible, sino la consecuencia de una conjunción de factores externos adversos y un cambio brusco de régimen. “Cabe esperar que muchos de los factores que explican el aumento en la mora sean transitorios, es decir que se irán superando en la medida en que se consolide el orden macroeconómico y la estabilización”.

Para que esta recuperación se materialice, identifica tres pilares fundamentales:

Normalización financiera. Es crucial que se sostenga la baja en las tasas de interés a medida que se racionalicen los encajes bancarios y el sistema financiero aumente su eficiencia.

Adaptación del deudor. Los tomadores de crédito deben internalizar las nuevas reglas de estabilidad, comprendiendo que la inflación ya no licuará sus deudas.

Reformas estructurales. El informe destaca la carga del sistema tributario como un impedimento para un mercado profundo. “Con la actual superposición de impuestos nacionales, provinciales y municipales es imposible desarrollar un mercado financiero profundo y sostenible”.

Tanto Capraruolo como González Rouco coinciden en que la clave última es el ingreso. “Si mejora, la mora se irá reduciendo”, afirma el primero, aunque advierte que el proceso será lento dado que cinco millones de argentinos quedaron fuera del sistema con un scoring financiero muy dañado.

González Rouco añade que la alta irregularidad obliga a los bancos a aumentar previsiones, lo que encarece el crédito futuro y actúa como un «freno de mano» adicional para la economía.

Crédito productivo, el tipo de financiamiento para empresas que escacea.
Crédito productivo, el tipo de financiamiento para empresas que escacea. (La Voz)

Perfil del crédito: a corto plazo y con foco en gastos corrientes

Tanto en las familias como en las empresas, el financiamiento se concentra principalmente en instrumentos de corto plazo, destinados a sostener el consumo y las necesidades financieras corrientes. Eso destaca un informe del Ieral, de Fundación Mediterránea, a partir de datos oficiales.

En los hogares, a abril de 2026, las tarjetas de crédito representan el 26% del stock total y los préstamos personales, el 28%. En conjunto, explican el 54% del financiamiento. En el otro extremo, los créditos prendarios apenas alcanzan el 5%.

Los hipotecarios, que representan el 35%, tienen una explicación más vinculada al stock residual de préstamos UVA otorgados años atrás que a la existencia de un mercado hipotecario dinámico. De hecho, el crédito hipotecario equivale a menos del 1% del PIB argentino, frente al 28% de Chile y el 10% de Brasil.

En las empresas, la concentración en el corto plazo es todavía más marcada. Los documentos representan el 41% del crédito y los adelantos, otro 12%, mientras que la prefinanciación de exportaciones suma 13%. En cambio, los préstamos vinculados con inversión productiva tienen una participación marginal: 7% los prendarios y apenas 4% los hipotecarios.

«En otras palabras –destaca el Ieral–, el sistema de intermediación financiera y crédito argentino se encuentra orientado principalmente a sostener operatorias corrientes y no a financiar procesos de expansión productiva o acumulación patrimonial».

Fuente: LA VOz del Interior

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